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Técnicas de estudio

ESCAPAR DEL LABORATORIO EN 40 MINUTOS

Hay semanas en las que a partir de la publicación de una foto en las redes sociales comienzan a surgir comentarios y preguntas acerca de la misma y la actividad desarrollada.

 

Y eso es lo que me ha sucedido nuevamente (y yo encantada por la curiosidad generada). Así que, hoy comparto y os explico como fue la planificación, diseño y el desarrollo (pros y contras) de la actividad “Escapar del laboratorio”.

 

Como muchos sabéis, suelo ser una fiel seguidora del Aprendizaje Basado en Juegos (ABJ), así como de usar mecánicas del mismo para el desarrollo de algunas de las actividades que llevo a cabo en mis diferentes talleres.

 

En esta ocasión, quería experimentar la presión del tiempo (como sucede en los exámenes) con la resolución de problemas (contenido del taller de Aprendiendo en mi estudio), el uso de estrategias de razonamiento, la atención y concentración, además del trabajo en equipo.

 

Para ello, qué mejor idea que diseñar una especie de “Escape Room”, con sus limitaciones ya que no soy una experta en el diseño de juegos, y lo que diseño y planifico lo hago y elaboro según mis objetivos, necesidades y chicos con los que trabajo.

 

Aunque aquí también tienen un poquito de responsabilidad algunas personas a las que sigo y de las que aprendo como Clara Cordero, Pepe Pedraz, Oscar Recio, Patri Mellado o Beatriz Cánovas, entre ellos.

 

Volviendo a mi laboratorio, ya os he comentado los aspectos que tenía intención de trabajar con los chicos, así que teniendo en cuenta esto, comenzó el proceso de diseño. Para ello planteé lo siguiente:

  • Un tiempo acorde al horario de una clase y de nuestros talleres: 40 minutos. Hay que tener en cuenta el tiempo extra de presentación y ver lo que sucedía.
  • Un laboratorio del que no se podía salir.
  • Diferentes problemas a resolver individualmente (resolución y comprensión de problemas) cuyos resultados tenían una finalidad y debían compartir (aclarar los que nos eran similares para ver los fallos)
  • Códigos a descifrar a partir de números y letras, independientes o superpuestos, que llevaban a nuevas pistas. Esto ya era grupal.
  • Tres vidas que se perdían por fallos cometidos.
  • Cinco pistas de orientación ante situaciones de bloqueo.

Todo esto seguía la temática de un laboratorio, con terminología propia del mismo, usando productos y elementos que en ellos se encuentran.

 

Para aclarar un poco, os explico una de las actividades desarrolladas:

 

Había tres problemas, cada uno de ellos daba un resultado, una vez resueltos tenían que ver qué operación realizar para obtener un código (lo que debían hacer era sumar tres datos, pero no eran solo los resultados de los problemas, también era uno de los datos presentados).

 

Una vez habían conseguido descifrar cómo conseguir el código, porque recibían feedback durante la realización con imágenes y sonidos, tenían que conocer el valor de cada cifra del número para superponerla en una palabra, que les conducía a un nuevo enigma.

 

Así era el planteamiento, no solo con problemas, debían descifrar notas y palabras cuyas letras estaban codificadas, abriéndoles la puerta, al acertar, a una nueva prueba.

 

Lo bueno de la actividad es que trabajaban contenidos diversos, y entre ellos había códigos en los que se les reclamaban algunos contenidos que habían trabajado en la asignatura de matemáticas (por ejemplo la descomposición de números) y que en nuestro caso era el último paso y el código final para abrir la puerta.

 

Sé la pregunta que os estaréis haciendo, ¿consiguieron terminar en tiempo y abrir la puerta?. La respuesta es No.

 

Os explico, el tiempo les comió terreno, no fueron capaces de gestionarlo bien y se fueron bloqueando y agobiando a medida que veían que les quedaban menos y menos minutos.

 

Una vez terminado el tiempo y a falta del código final, decidieron seguir y descubrirlo porque la curiosidad había crecido mucho y necesitaban saber el desenlace.

 

Como os podéis imaginar, todo lo vivido durante el desarrollo de la actividad, cómo gestionaron el tiempo y la propuesta, sus comportamientos e interacciones, da para conocer más de ellos y como se desenvuelven en determinados contextos y situaciones. Permitiendo así trabajarlo en la siguiente sesión, pudiendo analizar detenidamente con ellos todos los aspectos observados.

 

Os voy a confesar una cosa, yo he jugado a Unlock! y a La tumba del faraón de la colección Exit de la editorial Devir, y en ambos la presión por descubrir, por el tiempo (caso del unlook) y saber el desenlace llega a ser agobiante y estresante, pero muy divertido. Me vi reflejada en ellos en determinados momentos por mis propias experiencias con mis amigos.

 

Ahora bien, diseñar este tipo de actividades en un aula es fantástico. ¿Por qué? Porque tiene una serie de ventajas:

  • Trabajar contenidos de interés propio según la materia u objetivo.
  • Conocer a los alumnos en otro entorno y dinámica.
  • Ver como manejan estrategias de razonamiento.
  • Trabajar en equipo.
  • Manejar las habilidades sociales.
  • Controlar la frustración.
  • Motivar.
  • Reforzar la superación personal y grupal ante el reto.

Así que, profesores, profesionales que trabajáis con menores, formadores de diferentes colectivos, etc, os animo a diseñar, probar y experimentar estas situaciones con vuestros grupos.

 

¿Preparados para escapar?

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