Psicología

LAS REGLAS DEL BUEN ESTUDIANTE

Comenzamos un nuevo trimestre y con él una nueva etapa para los estudiantes y los profesores.

 

Durante estos últimos días he impartido cursos de técnicas de estudio dirigidos a alumnos de 6º de primaria y de Secundaria, con el objetivo de ofrecerles toda una serie de recursos y herramientas que les ayuden en su día a día y en la mejora de su rendimiento académico. Viendo lo trabajado, lo comentado con ellos y lo que hacen o no, me he lanzado a escribir este artículo.

 

He de confesar que soy una fiel defensora de que los alumnos adquieran un hábito de estudio y de trabajo diario desde pequeños.

 

Evidentemente los tiempos y actividades a desarrollar irán aumentado y variando según las edades y demandas de los cursos académicos.

 

Ojo, es importante conocer el ritmo del menor para saber la exigencia que se le puede plantear con respecto a las tareas y la distribución de las mismas.

 

Pues bien, como indica el título de estar artículo, hoy me gustaría mencionar las reglas que debe seguir un buen estudiante:

1. Responsabilidad. Cada uno es responsable de su estudio (ni padres ni profesores), este aspecto es importante trabajarlo con los menores.

 

Siempre les pongo el mismo ejemplo de frases que dicen: “¡He aprobado!” o “Me han suspendido”. Locus de control interno para lo positivo, y externo para los resultados negativos. No solo esto, los padres no son responsables de la agenda, anotar exámenes ni realizar trabajos, esto es cosa de los hijos. Se puede supervisar, pero no hacerlo por ellos.

 

2. Planificación del estudio. La planificación es una de las claves del aprendizaje para los estudiantes. Por ello hay que tener en cuenta:

  • Una planificación diaria con un horario de estudio. Aquí es importante tener presente el tiempo de estudio, tiempo de actividades extraescolares y tiempo de ocio.
  • Disponer de un calendario en el que se vayan anotando exámenes o trabajos. Esto es clave para estar atentos de los días que faltan para las fechas indicadas, generando así una pequeña presión para estar alerta y activo ante la proximidad de lo que haya que hacer o entregar.
  • Establecer límites temporales de estudio. Planificar qué estudiar durante qué tiempo, por ejemplo el punto 1 en 20 minutos. No solo así, también establecer una fecha para finalizar el tema correspondiente, así como marcar un día de repaso semanal.

Esto nos lleva a la mítica frase que muchos hemos escuchado y dicho: “No dejes todo para el último momento”.

 

3. Método activo de estudio. Pasar del leer y releer a un aprendizaje más dinámico y activo.

 

Aquí, se pueden seguir técnicas como subrayar, hacer resúmenes o esquemas de diversos modos, glosarios y formularios según los contenidos a estudiar.

 

Con respecto a los esquemas, se pueden utilizar modelos con llaves, cajas, mapas conceptuales, gráficos, tablas, e incluso visual thinking. Los beneficios de los esquemas son muchos, ya que permiten recoger información de manera directa, clara, concreta y visual, favoreciendo así el estudio y repaso de grandes cantidades de información.

 

4. Atención y concentración. Sí, son ejes fundamentales en el aprendizaje. Si no estamos atentos es difícil retener y recordar los contenidos sobre los que trabajar.

 

De acuerdo a esto, hay que seguir estrategias que favorezcan la atención, como por ejemplo controlar los tiempos de estudios, descansar u otras específicas (respiración, relajación muscular, mantenerse fijo en puntos concretos, etc).

 

Por otro lado, y muy relacionado con la atención, hay que controlar elementos distractores como móvil, televisión, ordenador o tablets.

 

En muchas ocasiones me encuentro con estudiantes que me reclaman estrategias para favorecer la atención, ya que les resulta complicado mantenerse concentrados durante períodos de estudio.

 

Uno de los fallos que se comenten en este caso, y sobre el que hay que hacer hincapié, tanto docentes como padres, es que no somos máquinas, tenemos niveles de atención diversos, que oscilan según el cansancio y nuestras propias características (no todos somos iguales). Así que, encerrarse en la habitación una hora, hora y media o dos, no es productivo en el aprendizaje, ya que su atención oscila continuamente y no consiguen mantener un nivel de atención óptimo y que favorezca el rendimiento. Así que, hay que conocer las necesidades propias de cada uno para adaptar el tiempo de estudio.

 

5. Aprovechar el tiempo en el aula. Esta es una de las reglas que muchos adolescentes pasan por alto y de la que se quejan muchos docentes (hablan, increpan, no están atentos a lo que se trabaja, no preguntan las dudas…)

 

Hacer anotaciones, tomar apuntes, preguntar dudas, adelantar tareas en el aula cuando los profesores dan minutos de la clase para ello, es importante para disponer de más tiempo por las tardes y mejorar el rendimiento académico.

 

6. Cuidar y respetar el material. Sí, mantener los cuadernos y apuntes limpios, ordenados y cuidados.

Esto no solo favorece el buen aprendizaje, ya que tener todo el material organizado y con una buena disposición para el estudio, permite ahorrar tiempo (no hay que buscar hojas sueltas), hace más atractivo lo que hay que aprender o sobre lo que trabajar (bonito y limpio todo entra mejor por los ojos), escribir con letra legible (sí, veo cuadernos y apuntes en los que no entiendo nada), estructurado, empleando diferentes colores para diferenciar partes, etc.

 

Además, los cuadernos y apuntes son en muchas ocasiones evaluables, así que porqué no conseguir una puntuación extra sobre la nota siendo un poco cuidadosos cada día con los cuadernos y apuntes.

 

7. Cuidado personal. Esto es muy importante para cada uno de los estudiantes (y por supuesto para todas las personas, no lo olvidemos), para su rendimiento y para su bienestar personal.

 

En esta regla entran en cuenta aspectos vinculados con una alimentación sana y equilibrada, hacer deporte (hay multitud de deportes o actividades deportivas, que como sabemos favorecen el rendimiento), descansar y controlar el uso de dispositivos móviles.

 

8.Conocer las propias capacidades. Este es un aspecto a tener en cuenta, ya que conocer las propias necesidades, capacidades y habilidades en el aprendizaje permitirá adaptar el hábito y rutina de estudio.

 

Si los alumnos conocen esto, desde los centros se tienen identificados sus ritmos y la exigencia de los padres es adecuada a las necesidades de sus hijos, se establecerán metas adaptadas a esas características. De esta manera trabajaremos la autoestima de los estudiantes, manteniéndola en niveles positivos para ellos y valorando positivamente sus actuaciones, viéndose capaz de alcanzar los objetivos planteados.

 

Estas ocho reglas no son solo para alumnos de secundaria, también las podemos tener en cuenta con alumno de primaria, adaptándolas a sus características, edad y nivel. Porque como he dicho a lo largo del artículo:

 

Cada alumno es único, tiene sus propios ritmos de aprendizaje y por lo tanto podemos adaptar cada una de estas reglas a cada uno de ellos.

 

Así que, padres y profesores, aquí os dejo un listado que podéis compartir con vuestros hijos y alumnos para ayudarles a mejorar su rendimiento académico. Y por supuesto, en caso de que haya dificultad o no se sepa adaptar a cada menor un buen hábito de estudio, que atienda a sus necesidades, buscar la ayuda de un profesional.

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