Educación

Tarde sin deberes ¿o no?

Puerta del colegio, padres esperando a sus pequeños, niños que salen corriendo al verlos y comentario de muchos: ¿hay deberes hoy? En ocasiones, esta es la primera pregunta que se hace a los hijos a la salida del centro escolar. Muchos padres están angustiados pensando si otra vez se pasarán la tarde peleando con los deberes y hasta qué hora será esta vez.

 

Como bien se sabe, el tema de los deberes está generando un debate nacional, en el que hay propuestas de padres como la de Eva Bailén, a través dela plataforma Change.org sobre la racionalización de las tareas académicas ( aquí podéis ver la petición), algunas comunidades autónomas lo están debatiendo e incluso hay asociaciones de padres que también lo solicitan. Recordemos que hay propuesta de boicotear los deberes de los fines de semana que se manden en el mes de noviembre, por parte de la Confederación de familias de Centros públicos (CEAPA)

 

Sobre si los niños deben o no hacer deberes, hay diversas posturas, entre docentes, psicólogos, especialistas, padres, en incluso diferentes Asociaciones de padres discrepan sobre ello. Pero,

 

¿Por qué genera tanto debate este tema?

  • Los niños invierten gran parte de la tarde.
  • Los padres se convierten en “profes” explicando algunos ejercicios que los hijos no entienden.
  • Dificultad para compaginar con otras actividades.
  • No disfrutan de tiempo de juego.
  • Desmotivación y frustración por parte de los estudiantes.

Ahora bien, ¿es importante racionalizar los deberes? Sí. Yo soy partidaria de que hay que darle una vuelta al volumen que muchos menores llevan a casa cada día como tareas académicas. Tengamos en cuenta que algunas de ellas son por no haberlas terminado en clase, pero a esas hay que añadir las extras que se mandan, y el problema es que no es de una sola asignatura, sino de varias. Sumando el tiempo que se debe dedicar a estudiar o repasar porque hay algún control cerca o por la importancia de llevar los contenidos al día.

 

Y bien, ¿qué se podría hacer para racionalizar las tareas?

  • Comunicación y coordinación entre los docentes. Por ejemplo, anotar en una parte de la pizarra lo que se vaya mandando de tareas, así los profesores que llegan después verán lo que tienen los estudiantes y pueden ser más coherentes con mandar o no ejercicios. Con esto no quiero decir que el primero que llegue es el que tiene ventaja. Es importante hablar fuera del aula entre los profesores y compaginar los días en que cada uno mande ejercicios según sus asignaturas.

Casos que me encuentro cada día en mi trabajo: Deberes de matemáticas, de lengua y a eso hay que añadir un esquema o resumen de dos páginas de sociales o naturales y sus correspondientes preguntas, junto con algún ejercicio de inglés. Esto es un volumen elevado de tareas, que lleva a invertir horas a los niños, cansancio y que conlleva a una desmotivación en el estudio y en el interés por aprender.

  • Adaptarse a las necesidades y características de los alumnos. Esto es una idea que aparece reflejada en las leyes de educación y que se debe tener muy en cuenta. No podemos plantear el mismo volumen de tareas a niños de 1º o 2º de primaria que a un grupo de 6º. Puede sorprender la comparación, pero en ocasiones es así. Ya no solo en tareas, sino en el tiempo que se les debe plantear para leer o realizar alguna tarea de cálculo mental.

Hay que pensar qué menores tenemos delante, sus edades y sus aprendizajes, sus bases de conocimiento, y así en función de esto poder planificar qué trabajar con ellos y qué tareas se les pueden proponer.

  • Repaso diario en el aula. Repasar los contenidos trabajados el día previo, para ver las dudas que se generaron y así afianzar aquellos conceptos que no quedaron muy claros.

Esto no llevará excesivo tiempo, pero sus beneficios tanto para los alumnos como para el profesor son muy importantes, ya que al docente le permite conocer el nivel de sus alumnos y a estos últimos repasar lo ya trabajado.

  • Dedicar tiempo para realizar tareas en el aula. Una vez explicada la parte correspondiente del día, plantear los ejercicios a trabajar y que los alumnos los realicen en clase. O bien, según se vaya trabajando la teoría realizar algún ejercicio práctico o preguntas sobre el mismo.

Con esto, podremos resolver dudas al realizar las actividades, ver en qué presentan mayor dificultad los niños para así poder repasarlo al día siguiente o incluso en ese momento. Hacer los deberes los niños y que su profesor les vaya orientando en ese momento es muy gratificante y adecuado para los aprendices.

  • Flexibles. Ser flexibles en el día a día, tener claro que no siempre vamos a poder trabajar aquello que nos proponemos, porque estamos con niños, que necesitan su tiempo, que tienen sus características, que no son robots programados para aprender, sino que presentan necesidades diferentes.

Así poder cambiar el orden de lo que haya que trabajar, dedicar un día a repasar contenidos que los alumnos no tienen afianzados, trabajar durante el tiempo de clase con ejercicios tanto individualmente como grupalmente, poder atender a qué nos demandan nuestros alumnos, es un punto fundamental para el buen desarrollo del menor, de su aprendizaje y de la relación profesor-alumnos.

 

Según esto, ¿Se pueden plantear deberes a los alumnos? Sí, los docentes pueden mandar alguna tarea para casa, pero cuidado con esas tareas. Como habéis podido leer, yo soy partidaria de que los alumnos en el aula realicen ejercicios para practicar lo trabajado y afianzar contenidos, repasar los mismos para saber si hay que dedicar más o menos tiempo a esa teoría, pero hacerlo en clase es mucho mejor, dedicando tiempo de la misma a ello.

 

En ocasiones, hay que sacar los libros a casa porque hay que repasar un tema de cara al examen, pero si en el aula se ha visto en profundidad los contenidos, se han repasado, aclarado dudas, en el hogar los estudiantes harán un repaso y el tiempo dedicado al mismo será menor.

 

A continuación podréis ver mi propuesta de actividades, no todas son diarias, lo importante es ir intercalándolas e ir proponiéndolas según las necesidades de los aprendices.

 

Mi propuesta de tareas es la siguiente:

  • Un rato de lectura. La lectura es una de las bases del aprendizaje y en ocasiones nos encontramos con muchos niños que no tienen interés en la misma, bien porque se ven con libros impuestos, bien porque no tienen tiempo y el que tienen se encuentran cansados. Plantear un tiempo de lectura diario es fundamental, así a medida que avanzamos los cursos, el tiempo mínimo que se plantee dedicado a esta deberá ir aumentando. Sin olvidar que el libro sea elegido por el menor, ya que así estará más motivado e interesado en el mismo.
  • Cálculo mental. Realizar una operación de suma, resta, multiplicación o división según el curso y las diversas formas que se aprenden, por ejemplo con decimales y la colocación de los mismos. No tenemos porque plantearlo todos los días, mejor días alternos. Esto es importante porque cada vez les cuesta más a algunos estudiantes realizar cálculos mentales, los contenidos de matemáticas avanzan y cuando se dejan de practicar las operaciones básicas y se les pide realizarlas, se encuentran con que han olvidado los pasos y cómo se desarrollan.
  • Expresión escrita. Realizar un día a la semana alguna actividad de expresión escrita, como por ejemplo una descripción sobre algo o alguien, contar como fue el fin de semana, cómo sería su día ideal, etc. Otra opción, puede ser ofrecer a nuestros alumnos la posibilidad de llevar a cabo un diario, en el que escriba unas líneas (según su edad) sobre su día a día.
  • Comprensión lectora. Realizar algún ejercicio de comprensión lectora a través de la resolución de problemas, dos o tres, una breve ficha de lectura con una lista de preguntas, un resumen sobre leído en el libro al que dedican su tiempo de lectura, etc. Aquí atendemos a las tres tareas descritas previamente, por ello se puede plantear un día o dos a la semana.
  • Expresión oral. Sí, habéis leído bien expresión oral como tarea. ¿Cómo? Pues bien, dedicar un ratito del día a hablar con los pequeños de la casa sobre algún tema, ya sea cómo ha ido el día, qué le gustaría hacer el fin de semana, qué menú podemos realizar para las cenas, etc. Además, con esto conseguimos un momento de compartir con los hijos, que siempre se necesita y es muy beneficioso.
  • Jugar. Tarea necesaria cada día para todos los niños. Hay que disponer de un tiempo de juego para los niños, ya sea en el parque o en el hogar, ya sean solos, con sus hermanos o con los padres, que si es así mucho mejor (ese ratito de juego familiar es muy enriquecedor y beneficioso para todos). Aunque en muchas ocasiones, ese tiempo de juego engloba todas las tareas propuestas previamente, ya que hay juegos que desarrollan las capacidades expuestas previamente (esto será el tema a tratar en otro artículo del blog).

Racionalizar los deberes es posible, lo que se necesitan son ganas e interés de hacerlo, buscando la mejor manera y la más adecuada para los alumnos, que son las mayores beneficiados o perjudicados de todo esto. Por suerte, hay muchos profesores, padres, asociaciones y centros implicados en que esto cambie.

 

Y vosotros, ¿apostáis por la racionalización de los deberes?

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