Psicología

Tiempo de calidad en familia

En muchas ocasiones escuchamos frases del tipo: “Me gustaría pasar más tiempo con los niños”, “el tiempo con los peques es escaso”, “cada vez discutimos más por deberes, recoger la casa y terminamos todos enfadados el tiempo que estamos juntos”, y como estas podemos recibir cada día muchas quejas más.

 

A mí, me gusta diferenciar cantidad de tiempo y tiempo de calidad. ¿Es lo mismo? No. Un padre o una madre puede pasar muchas horas bajo el mismo techo con sus hijos, pero si cada uno va a lo suyo, no se interacciona y no se emplea tiempo para compartir, lo que nos encontramos es con mucho tiempo, pero de calidad cuestionable.

 

Sin embargo, muchos padres por diversas cuestiones pasan poco tiempo juntos con sus hijos, pero ese tiempo lo aprovechan para disfrutar en familia, realizar actividades conjuntas, jugar o conversar. Tenemos poco tiempo, pero es de calidad para la relación familiar.

 

Ahora bien, dispongamos del tiempo que dispongamos para estar en familia, lo importante es saber aprovecharlo y disfrutarlo mucho. ¿Por qué? Porque la calidad de ese tiempo aporta grandes beneficios a los hijos y a la familia, crea lazos más fuertes y se estrechan los vínculos de confianza.

 

¿Cómo podemos conseguir que ese tiempo sea de calidad?

Aquí entran en juego muchas opciones, tantas como gustos e intereses tengan los miembros de la familia y los pequeños. Recordemos que hay que tener en cuenta su edad y sus motivaciones.

 

A continuación comparto con vosotros un listado de actividades y los beneficios que aportará a nivel personal y familiar.

  • Salidas al campo. Realizar una ruta en familia o con amigos es muy divertido, saludable y enriquecedor, y si además lo acompañamos con un bocata sentados bajo un árbol y al solecito, es la combinación perfecta.

Respirar aire puro, poder ver animales como vacas, ovejas, liebres, caballos, etc, conocer sitios nuevos, indagar sobre la vegetación que hay, son aspectos que no tenemos en el día a día y rompen la rutina. Pero no solo eso, nos aporta movimiento, desarrollo motor, agilidad y salir del sedentarismo, que en ocasiones nos abocan las grandes ciudades o nuestro día a día.

  • ¡A cocinar! Lo confieso, es una de nuestras actividades familiares favoritas con la pequeñaja en casa. Ponernos nuestros delantales, coger las recetas y los ingredientes que hemos ido a comprar juntos y manos a la obra para hacer bizcochos, magdalenas, galletas, una cena especial o la comida…

Mil opciones las que nos ofrece la cocina, con precaución siempre, pero sin miedo de que nuestros hijos e hijas experimenten. Aporta grandes beneficios en el desarrollo del menor, trabajamos con números para las cantidades, lectura para saber los pasos, psicomotricidad fina para el manejo de los utensilios, trabajo en equipo y colaboración, y por supuesto creatividad, hay que innovar y probar cosas nuevas en las recetas.

  • Juegos de mesa. En mi casa estamos “enganchados” a los juegos de mesa, pero he de decir que no a los de siempre. La variedad de juegos de mesa para niños, adultos y familia es muy extensa, no solo están la oca, el parchís, dominó o ajedrez. Os recomiendo visitar tiendas especializadas en juegos de mesa, descubriréis un mundo maravilloso y muy amplio, para todos los gustos e intereses.

Sentarse alrededor de un juego es un momento en el que nuestras capacidades comenzarán a desarrollarse y obtendremos grandes beneficios. Siempre fomentaremos la atención y concentración, habilidad estratégica (en aquellos juegos que la requieran, por ejemplo el Patchwork, del que mi hija y yo somos muy fan), comprensión y memoria, agilidad mental, matemáticas (estar atentos a las puntuaciones propias y ajenas para ver las opciones de victoria). Como veis los juegos son unos grandes aliados en las familias para pasar esas tardes de domingo tranquilas o en las que la lluvia nos limita salir a pasear.

  • Leer. Una lectura con los hijos es muy enriquecedora, no solo para el menor, también para el adulto. En ocasiones, estamos todos leyendo, metidos en nuestros libros, pero ¿y si compartimos con los pequeños lo que ellos leen, que no expliquen de qué trata su lectura, leer con ellos o escucharles?

Parece que a medida que crecen y saben leer independientemente nos desvinculamos de su proceso lector, pero no debe ser así. Debemos compartir con ellos sus lecturas y gustos, así podremos ir juntos a la biblioteca o a librerías únicas y especiales, intercambiar géneros literarios para conocer cosas nuevas, de manera que como adultos les demos ejemplo para evitar “cerrarse en banda” en una única cosa.

  • Manualidades. No todas las personas somos muy mañosas para realizar manualidades (yo entre ellas), pero hay gran cantidad de tutoriales para trabajar con diversos materiales. Si a vuestros hijos les encanta probar con nuevas formas, telas, tipos de papeles, etc, aprovechar para compartir con ellos ese tiempo.

Las manualidades son un recurso perfecto para trabajar la psicomotricidad fina y la creatividad, ya que surgirán miles de ideas de unos pocos recursos. Poder probar y experimentar son uno de los mejores regalos que a los pequeños les podemos dar.

  • Bailar y cantar. Todos en nuestra vida cantamos en algunos momentos y también se nos van las piernas y las caderas. Momento de desinhibición, de risas, hacer el “payasete” y disfrutar con los hijos.

Existen juegos para videoconsolas, pero no hay que ir a las tecnologías, poner en casa una canción y todos al centro del salón a moverse. Las risas que estos momentos generan son únicas, los hijos ven a los padres desde otra perspectiva y saben que también se sueltan la melena y “molan”.

  • Tarde de cine en casa. Momento película, sillón y un bol de palomitas para compartir entre todos. Me encanta ese momento, uno de mis favoritos también. Transmite calma, tranquilidad, tiempo de descanso y disfrutar de una actividad maravillosa y de valorar la cultura.

Seguro que se os ocurren más opciones de actividades, que añadir a esta lista, para hacer con los hijos durante el tiempo que tenemos para estar con ellos.

Lo importante es disfrutar de lo más simple y cercano, con pocas cosas y sencillas, porque estos momentos son los que se quedan, los que se recuerdan y a los que cada vez que se disponga de tiempo libre se trata de acceder para poder compartir y vivir la experiencia más bonita e inolvidable con la familia.

 

¿Ya sabéis que actividades vais a hacer con vuestros hij@s?

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