Educación

IMAGINE Y SU POTENCIAL EDUCATIVO

Descubrí Imagine gracias a Pepe Pedraz y a su artículo Imagine: un juego para gobrenar la iconografia y atraerla a la diversión.  Así que me lancé y lo adquirí, como regalo de navidad para mis chicos del centro y también para mí, por qué no decirlo. Como os podéis imaginar, tenía ganas de probarlo y vivir la experiencia de su dinámica con un grupo de chicos de 10 a 12 años, adaptándolo a sus necesidades.

 

Pues bien, el pasado martes fue el día del estreno y el miércoles publiqué unas fotos en mi perfil de twitter sobre la experiencia de los chicos del taller de Técnicas de estudio con el juego. Lo que no imaginé, fue la repercusión que tendría.

 

Surgieron cuestiones sobre cómo lo había empleado, si realmente tiene un buen potencial educativo, sus posibilidades, etc. Y he de decir que es un gran juego, que a medida que trabajas con él te van surgiendo nuevas opciones para su uso y adaptación a los objetivos que te plantees.

 

Esto es lo que yo he hecho, adaptar Imagine a mis necesidades y a los chicos de mis talleres, en concreto al de técnicas de estudio, que son los primeros que lo ha probado, pero no serán los únicos.

 

Para resolver algunas dudas y para poder ayudar a aquellos que desean emplearlo, voy a ir desgranando mi experiencia y opinión.

 

¿Qué busqué en la primera toma de contacto?

  • Novedad. Lo que buscaba era presentar a los chicos un juego totalmente diferente a los que estábamos acostumbrados a emplear y a las dinámicas que realizábamos en las últimas semanas.
  • Comprensión del juego. Poder observar y valorar el manejo del mismo por parte de los chicos, así como la facilidad o dificultad de asimilar las reglas y mecánicas que se emplean. Hay que tener en cuenta la edad de los chicos con los que trabajo.
  • Atención. Quería conocer si el juego es un recurso adecuado para mantener la atención y concentración durante el desarrollo del mismo, indagar  hasta qué punto es necesaria. Por supuesto, la requiere, tener que atender a lo que dicen los demás, estar pendientes de los movimientos e indicaciones que se hacen, cartas que se ponen y se mueven, etc, para ser el más rápido en dar soluciones.
  • Agilidad mental. Sí, lo acabo de mencionar hay que ser rápido para encontrar la solución y conseguir tu punto. La necesidad de tener en cuenta la pista y asociar lo que ves a elementos de la misma para adivinar, requiere tener la mente despierta, en funcionamiento y muy ágil.
  • Creatividad. Pretendía ver hasta qué punto exige ser creativo a los participantes para desarrollar el juego, y evidentemente es básico. Ser capaz de dar forma y un nuevo significado a imágenes superponiéndolas o indicando aspectos de las cartas, demanda imaginación.
  • Razonamiento. Claro que sí. Realmente el juego puede exigir llevar a cabo un razonamiento a partir de una serie de imágenes superpuestas o en movimiento, para deducir a qué se hace referencia. Ese razonamiento no es únicamente para cosas simples, os aseguro que en muchas de ellas hay una exigencia en cuanto a cultura, contenidos de geografía, historia… Por lo que es un juego con el que se puede ir más allá.

Tras el primer encuentro y la primera sesión, en la que los chicos quedaron encantados, sin querer irse a casa para seguir jugando, y yo también lo pasé genial (lo reconozco), me di cuenta de que Imagine nos ofrece un amplio abanico de posibilidades y de usos.

 

¿Qué usos podemos dar a Imagine?

  • Presentación de grupo. A través del juego y de las imágenes podemos presentarnos al resto de los miembros de un grupo de manera diferente y más dinámica a lo que podemos estar acostumbrados de decir nombre, gustos, etc, delante del resto de participantes.
  • Trabajar contenidos históricos o geográficos. Muchas de las tarjetas nos indican hechos de historia, personajes, lugares, países, elementos de relieve, herramientas, etc; sin embargo podemos elaborar nuestras propias cartas o pistas si queremos trabajar y recordar contenidos y conceptos específicos de determinadas materias. Me dí cuenta de este uso cuando a una de las chicas le salió representar la India, no fue nada fácil para ella, pero empleó imágenes que se podían asociar a la cultura del país.
  • Expresión oral. Quien presenta las imágenes no puede hablar, pero el resto sí. Por lo tanto, podemos plantearles que cuando den una respuesta expliquen por qué lo ven ellos de esa manera, buscando su expresión ante el grupo pero también su razonamiento.
  • Expresión escrita. Os puede sorprender, pero podemos plantear diferentes imágenes y que a partir de ellas se monte una historia. Evidentemente cada imagen montada puede ser interpretada de manera distinta por cada uno. Una vez finalizada la historia cada uno dirá qué significaba la imagen para él, pero quienes las hayan montado descubrirán qué eran realmente.
  • Trabajo en equipo. Podemos plantear el juego en equipos, en lugar de individualmente. Me explico, dos o tres participantes deberán ponerse de acuerdo para diseñar la imagen correspondiente a lo que les reclame la carta.
  • Identificación y expresión emocional. ¿Por qué no reflejar qué situaciones generan las emociones? Se pueden elaborar cartas en las que se planteen diferentes situaciones, que evidentemente generen alguna emoción, de esta manera el participante mostrará la situación y el resto debe adivinar cuál es. Posteriormente a esto, podremos generar un debate sobre la emoción asociada (recordemos que no todos vivimos las mismas emociones o actuamos igual ante una misma situación).

Estos son algunos ejemplos de uso que le podemos dar a Imagine, por supuesto desde mi punto de vista y experiencia personal, seguro que a alguno de vosotros se os ocurre alguno más.

Evidentemente, su desarrollo de juego base ya tiene un gran potencial, pero en función de nuestros objetivos, intereses y destinatarios podremos adaptarlo  y conseguir mucho más de él.

 

¿Estáis preparados para probar Imagine?

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