Educación

PAUTAS PARA MOTIVAR A LOS ALUMNOS

La pasada semana hablamos acerca de si los alumnos están o no motivados y, evidentemente, durante el día a día nos encontramos con estudiantes de ambos tipos. En el artículo hablábamos de motivos por los que la falta de motivación se hace patente en los alumnos.

 

En este artículo, el objetivo que se plantea es ofrecer una serie de recursos y pautas para motivar a los alumnos. He de aclarar que algunas de ellas son propuestas e ideas recogidas por los chicos de mis talleres grupales y sesiones individuales.

 

¿Cómo podemos motivar a los alumnos?

  • Adaptándonos a sus necesidades. Este es uno de los objetivos de la educación, adaptarse a las necesidades y características de los alumnos.

Cuando trabajamos contenidos teniendo en cuenta el nivel del grupo con el que nos encontramos, será más fácil favorecer su motivación e interés, ya que verán que son capaces de seguir el ritmo y alcanzar las metas propuestas.

  • Dinamismo. Plantear movimiento y actividad en las aulas (no quiero decir que haya que estar moviéndose por la clase, dando paseos sin motivo). El objetivo es que los alumnos participen, se les incite a actuar y a hacer cosas.

Las clases magistrales no son negativas, lo negativo es cuando se convierten en algo monótono, sin estimulación y sin generar curiosidad hacia los contenidos que se deben trabajar. Por ello, hay que favorecer aulas en las que haya participación por parte de los estudiantes, resolviendo ejercicios y propuestas, debatiendo sobre temas, exponiendo contenidos a los compañeros, buscando información, etc.

  • Racionalización de los deberes. Esta es una queja de muchos estudiantes, la frase que escucho muchas tardes: “es que tengo muchos deberes cada día, es un rollo”. Sí, esto en lugar de motivar y enganchar a los alumnos, genera el efecto contrario, desmotivación y apatía.

Por ello, plantear un volumen de tareas adecuados a las edades de los estudiantes, dar opciones de realizarlas en el aula, de manera que la inversión de tiempo dedicado a estas en el hogar sea lo menos posible, dando opción así de repasar y disfrutar de tiempo libre. No solo esto, plantear tareas diferentes, rompedoras y que generen curiosidad (de estas hablaremos más adelante).

  • Promover un hábito de estudio adecuado. Es importante contar con una rutina diaria de estudio, en la que dispongamos de tiempo de estudio y tiempo de ocio, en la que haya momentos para poder hacer cosas diferentes y disfrutar.

Si la tarde se convierte en un estudio continuo, sin salir de la habitación o sin poder disfrutar de tiempo de ocio, se genera mucha desmotivación y desprecio hacia aspectos académicos. Esto se debe a la asociación negativa y a falta de libertad para poder hacer otras actividades de disfrute más personal.

  • Incitar a emplear estrategias de aprendizaje activas. Pasar del método leer y releer, como digo en muchos artículos. Esto es una mecánica aburrida, que ayuda a la distracción y que conlleva a un aprendizaje memorístico.

Hay que ser activos en el aprendizaje, siguiendo técnicas como subrayar, elaborar resúmenes o esquemas. Entre estos últimos podemos utilizar el denominado “visual thinking”, técnica en la que se reflejan contenidos de manera vistosa y atractiva, a través de dibujos y frase breves. Si queréis conocer más sobre este método os invito a visitar a Garbiñe Larralde, Clara Cordero y sus famosas Dibújamelas, Pedro Cifuentes y su Pizarra con Garabatos o Ramón Besonías, entre otros.

  • Ser rompedores. Sí, dar una visión diferente a las aulas y a las clases. Llevar a cabo acciones distintas a las esperadas y romper con las expectativas sobre lo que va a suceder.

¿Cómo podemos ser rompedores en el aula?

 

Aquí se pueden llevar a cabo acciones muy diferentes, desde las tareas que se mandan para casa, hasta las actividades llevadas a cabo en el aula con el grupo.

 

En lo que respecta a las tareas que se pueden mandar para el hogar, podemos plantear actividades diferentes y cuyas exigencias para trabajar el contenido visto en el aula sean muy prácticas. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Si estamos trabajando dinero, la tarea del día o semana es ir a comprar con los padres y que pague el menor, rellenando por ejemplo una ficha elaborada por el profesor y que se deberá explicar a los compañeros en el aula. En esa ficha se puede representar las comprar realizadas, el coste, los billetes y monedas entregadas y las vueltas recibidas. Esto será más enriquecedor para los alumnos, ya que será práctico y habitual en su entorno, algo que realicen a lo largo de su vida. Como hemos dicho en otras ocasiones, la aplicación de lo aprendido.
  • Otro ejemplo, si trabajamos en ciencias naturales las plantas, la tarea del día será ir al campo o al parque y llevar plantas, así podrán trabajar del tipo que son, sus partes, características, etc. Elaborando un libro entre toda la clase.
  • ¿Y si somos periodistas? Buscar noticias y elaborar un noticiario en clase para trabajar la expresión oral o expresión escrita, escucha activa, habilidades sociales, etc.

Recuerdo que en 4º ESO, la profesora de lengua nos dio unos recortables de periódicos, hicimos unos grupos y el objetivo era explicar la noticia correspondiente a nuestros compañeros, como si fuéramos periodistas, repartiéndonos partes, elaborando el guión, etc. Fue una experiencia diferente y divertida, que recuerdo con mucho cariño. De esas tareas que se quedan grabadas porque son diferentes.

 

Por otro lado, en el aula se pueden llevar a cabo acciones muy diversas para motivar y enganchar a los alumnos, rompiendo con lo que se espera del profesor y de la asignatura. Aquí entran en juego muchas dinámicas:

  • Juegos de mesa o de rol. Sí, son diferentes, pero permiten trabajar una gran cantidad de contenidos y aspectos con los alumnos, no solo la teoría, también valores, habilidades sociales, expresión oral y escrita, etc. En mis talleres psicoeducativos los empleo y funcionan muy bien, además de tener a los chicos pendientes de la nueva aventura que les espera. Si queréis conocer más sobre el uso de juegos en el aula, hay grandes referentes como Óscar Recio, Manu Sánchez, Ignacio Maté, Beatriz Cánovas, entre muchos otros, (os recomiendo visitar sus blog y perfiles para conocer más sobre ellos y sus fantásticos trabajos).
  • Iniciar con debate. Sí, llegar al aula y después del “buenos días” lancemos una pregunta para generar debate sobre el tema que nos interesa.
  • Búsqueda de información y presentación al grupo. El otro día uno de mis chicos de secundaria tenía apuntado en la agenda: «llevar móvil a clase para buscar información», para que lo firmaran los padres. El objetivo era trabajar la búsqueda de contenidos en el aula para posteriormente presentar a los compañeros la documentación y el trabajo realizado.
  • ¿Qué pasaría si…? Gran pregunta que nos puede llevar una clase a debatir y razonar sobre el tema planteado, aquí podremos utilizar información previa, relacionar contenidos, llevando a cabo aprendizajes más significativos, además de recordar y trabajar temas del curso presente o anteriores.

Seguro que se os ocurren muchas más opciones para desarrollar en las aulas y conseguir captar la atención de los alumnos, así como motivarles y engancharles para seguir adelante.

 

Por ello, trabajar en esta dirección, adaptarse a las necesidades que actualmente nos demandan los alumnos y crear aulas en las que la curiosidad y el interés sean ejes fundamentales, nos llevará a tener alumnos motivados y con ganas de seguir aprendiendo.

 

¿Estáis dispuestos a motivar a vuestros alumnos?

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