Técnicas de estudio

TRABAJANDO TÉCNICAS DE ESTUDIO. INTRODUCCIÓN

El 25 de marzo asistí a las I Jornadas de Juego, Gamificación y Aprendizaje que se celebraron en Madrid (podéis leer mi crónica y mi experiencia aquí). Fueron unas jornadas que me permitieron conocer a grandes profesionales y en las que seguir aprendiendo sobre el juego y cómo influye en el aprendizaje.

 

Soy una gran defensora del Aprendizaje Basado en Juegos, de cómo a través de dinámicas diferentes podemos transmitir y trabajar contenidos, favoreciendo así un aprendizaje más dinámico, enriquecedor, activo y significativo.

 

Pues bien, yo también lo llevo a cabo, pero no en un aula de colegio como los profesores, sino en los diversos talleres que imparto, tanto en el Centro Desarrollo de las Capacidades, como en los colegios con los que colaboro.

 

Evidentemente, los menores cuando asisten a estos talleres vienen de estar sentados horas en el aula, llevando a cabo aprendizajes de diferentes maneras (más o menos activos). Así que, yo no puedo impartir mi taller de manera que les haga sentarse en una silla y darles una clase para explicarles los contenidos.

 

¿Cómo imparto mis talleres?

 

Empleando una dinámica más participativa, jugando y rompiendo la visión de una clase en la que recibir contenidos sin actuar.

 

Muchos estaréis pensando…

 

¿Qué nos quieres contar hoy?

 

Hoy quiero compartir con vosotros cómo el trabajo de enseñar técnicas de estudio o estrategias de aprendizaje puede seguir la metodología del Aprendizaje Basado en Juegos. Muchos docentes comparten cómo desarrollan sus clases y cómo trabajan los contenidos del currículo, yo quiero contaros cómo  otros contenidos también se pueden adaptar y seguir a través de esta metodología.

 

En el taller de técnicas de estudio, mis chicos han sido detectives durante varios meses, así trabajábamos estrategias de aprendizaje resolviendo diferentes casos. Por ejemplo:

 

Se les presentaba un caso (robo, desaparición de personajes, huellas sospechosas, etc), en él había mucha información, alguna importante y de gran relevancia, otra secundaria y sin importancia. Con esto comenzaba la primera fase de un método de estudio activo, leer y subrayar, diferenciando los datos importantes de los que no lo son.

 

A partir de aquí, recogían la información en diferentes fichas, según el tipo de esquema que quisiéramos trabajar (cajas, llaves o imágenes, lo llamado visual thinking). No solo se exige este tipo de aprendizaje, también se trabaja la atención, dando estrategias durante la dinámica, así como imprevistos que rompen con la concentración, ofreciéndoles recursos para retomar la atención previa.

 

Tras ser detectives y algunos cambios en el grupo con nuevos miembros, decidí cambiar de temática y ampliar a nuevos contenidos como la comprensión, no solo de textos (que ya se hacía), también en la resolución de problemas, interpretación de datos e imágenes, cálculo y agilidad mental, etc. Para ello, mis chicos son ahora piratas.

 

El objetivo es encontrar un tesoro, pasando por diferentes etapas en las que hay que resolver diferentes enigmas, conseguir nuevas pistas, interpretar mapas y unir datos, o descubrir tesoros escondidos en islas recónditas.

 

 

Ahora introducimos elementos como el cálculo mental a través de resolución de problemas, interpretamos mapas según pistas, datos o coordenadas que se dan, yendo más allá de un simple análisis de la información. No solo esto, saber planificar y organizar el barco pirata es fundamental, de manera que así trabajamos la planificación semanal de cada uno de ellos según sus propios intereses, necesidades y actividades.

 

Sí, trabajamos muchos contenidos de técnicas de estudio y comprensión lectora, pero de manera muy dinámica, lúdica y divertida. Lo que para ellos se convierte en un juego, pero con el que están aprendiendo y aplicando las pautas dadas.

 

Pensaréis que lo que os acabo de presentar supone semanas de trabajo por parte de los chicos. Y así es. Sin embargo, también se pueden aplicar ese tipo de metodologías a un taller de una hora u hora y media un día puntual.

 

Esto último es lo que sucede en los centros escolares, un grupo con el que trabajar un tiempo limitado. Una sesión en la que salir de una recepción pasiva de contenidos a una activa.

 

¿Cómo hacerlo?

 

Siguiendo un tema o una ficha sobre la que trabajar los contenidos de interés. Os cuento lo trabajado en mi último taller de técnicas de estudio en un colegio, una tarde después de la jornada lectiva y un viernes (os podéis imaginar la motivación con la que asistían algunos chicos).

 

En esta ocasión me presenté como una ayudante de detective, el cual también les presenté virtualmente. La cuestión es que había que resolver un suceso extraño, “El misterio de la Luna llena”. A partir de aquí comenzamos a trabajar toda una serie de estrategias de aprendizaje, de manera dinámica, intercambiando información, buscando datos y descartando los que no son necesarios, siguiendo las pautas y recursos dados.

 

Sabéis lo que sucedió al finalizar la sesión… “¿Podemos quedarnos con el siguiente grupo?” “¿Vas a venir todos los viernes a enseñarnos a mejorar nuestro estudio con casos de detectives?” Estas preguntas y otras surgieron a partir de la sesión.

 

Sí, preguntas que mostraban su interés en seguir trabajando y aprendiendo, pero jugando, de manera lúdica, diferente y divertida.

 

Con este artículo, quería compartir con vosotros que no solo se pueden trabajar los contenidos curriculares a través del juego, podemos adaptar a nuestros objetivos, grupos y contenidos, multitud de juegos y dinámicas para favorecer el aprendizaje.

 

Esto solo ha sido una introducción sobre los proyectos que desarrollo, en futuros artículos hablaré y desarrollaré más detenidamente cada uno de ellos y sus diferentes partes.

 

Se puede aprender jugando, pasándolo muy bien.

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