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HACIENDO FRENTE A LA OLA DE CALOR, ESTUDIANDO

Estos días uno de los temas de conversación en diferentes momentos, situaciones, con conocidos, desconocidos, con el vecino del quinto o con la señora de la panadería es:

 

– “¡Qué calor hace!”.

 

Sí, no se puede negar, estamos viviendo unas temperaturas muy elevadas en este mes y quizá nos haya pillado de sorpresa a todos.

 

Pero este artículo no trata de dar un parte meteorológico sobre las temperaturas y lo que nos espera durante los próximos días a nivel atmosférico. Más que nada, porque no soy experta en ello y porque aquí abarcamos otros temas.

 

En este artículo quiero hablar sobre cómo esta ola de calor está afectando a los estudiantes, a los centros educativos, a los profesores, a los padres y a las redes sociales, que están ardiendo con algunos comentarios de altos cargos de las Consejerías de Educación y Sanidad. Sino, aquí se puede leer un artículo en el que se hace mención a lo que dijo Jesús Sánchez Martos, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

 

Conclusión: “Dobla, dobla, dobla”. Vamos a hacer abanicos de papel que lo dice el Señor Sánchez Martos… (lo cierto es que me trae recuerdos, porque hice muchos de pequeña, pero creo que queda fuera de sí para un cargo político).

 

Estudiar con estas temperaturas no es sencillo, y reconozco que tampoco es fácil tener un trabajo al aire libre y tener que soportar 40 o 42 grados a la sombra (hay que valorar y respetar mucho a estos profesionales). Hago mención a esto porque creo que es importante ser consecuente con lo que se dice y lo que se plantea.

 

El debate sobre las altas temperaturas y el rendimiento académico surge porque en algunos centros educativos las aulas cogen temperaturas muy elevadas que dificultan el desarrollo normal de la clase. Con esto se impide seguir los temarios, realizar evaluaciones, que los alumnos estén concentrados y atentos, en fin, que se pueda trabajar.

 

Además de esto, hay que atender al bienestar físico de los alumnos, ya que se han dado casos de golpes de calor en las aulas, lipotimias, vómitos, mareos, etc. Este artículo recoge lo sucedido el jueves 15 de junio en un instituto de Valdemoro.

 

Así que, ante esta situación había que tomar medidas urgentes teniendo en cuenta las consecuencias que se estaban presentando. Una de ellas, que se ha permitido desde las Consejerías de Educación y que muchos centros han acogido, es reducir la jornada escolar (si bien los centros permanecerán abiertos durante la mañana y con servicio de comedor, para facilitar la conciliación vida familiar y laboral).

 

Esta es una medida, totalmente acorde a la situación que se está viviendo, respetable y aceptable.

 

Es cierto que la ventilación en algunas aulas es mínima, no entra aire, otras reciben sol directo todo el día, a lo que hay que sumar la temperatura de cada persona, en concreto grupos de 25, 30 o 35 menores añadiendo más calor a la clase.

 

Ante esta situación es complicado, por un lado dar clase, y por otro que los alumnos se concentren y estén atentos a lo que se les está explicando.

 

Por tanto, hay que tomar medidas, las más inmediatas ya están tomadas (reducción de jornada), pero se deben empezar a diseñar diversas acciones para que a partir del próximo curso esto no vuelva a suceder y esté controlado. No habrá que esperar a junio de 2018 para ver esas medidas, en septiembre empieza el nuevo curso escolar y es un mes en el que aún hay hace bastante calor.

 

Antes de continuar, en estos días se está hablando de que la Consejería de Educación de Madrid va a adelantar los exámenes de septiembre a junio de cara al curso 2017/18 (tema que se tratará en otro artículo). Esto supondrá que los alumnos estarán hasta finales del mes con evaluaciones, sí exámenes en los que se jugarán el curso. ¿Con este calor y en la situación actual (si no cambian las cosas) será adecuado y responsable realizar esas evaluaciones? 

 

Así que, con todo este panorama, medidas se deben tomar, la primera de todas y mi propuesta:

 

“Que los señores y señoras concejales y consejeros de educación y sanidad pasen un día en un centro público, sufriendo lo que es el calor sentados en un pupitre, alejados de sus aires acondicionados y sus despachos confortables, independientemente del clima”

 

Además de esta, será más fácil que entiendan y puedan plantear acciones, así como tomar medidas (junto con los colegios e institutos) encaminadas al acondicionamiento adecuado de los centros públicos. Entre ellas podemos mencionar:

  • Poner estores o cortinas para evitar la entrada directa del sol. Recuerdo haber visto el curso pasado en twitter un centro escolar en el que los profesores de plástica diseñaron y elaboraron cortinas con sus alumnos.
  • Instalar aires acondicionados o bombas de frío o calor. Sí, al igual que en invierno hay calefacción (aunque sobre esta también da para otro artículo), en verano disponer de dispositivos que permitan el bienestar de los alumnos con unas temperaturas adecuadas.
  • Ratio adecuado de alumnos por clase. Sí, se nos está yendo de las manos el número de menores en las clases, más chicos, más calor, más riesgos.

Estas son algunas medidas, podemos hacer abanicos de papel, batallas y gymkanas de agua, y más actividades creativas, pero desde arriba los responsables de las inversiones, reformas y acondicionamiento de los centros también tienen que tomar las suyas.

 

¿Tarea de todos? De unos más que de otros, así que seamos responsables y consecuentes con nuestros puestos y las decisiones que se deben tomar. Hablamos de la salud de menores.

 

Hasta aquí mi artículo sobre el tema, aunque seguiremos hablando sobre el mismo en las redes sociales.

 

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