Educación

REFLEXIONANDO SOBRE EDUCACIÓN

El otro día leí este artículo en el que se entrevistaba a Inger Enkvist (investigadora sobre los sistemas educativos de diferentes países). En la entrevista se hablaba sobre el sistema educativo actual y ella mostraba su postura sobre este y se postulaba en contra de las nuevas metodologías educativas.

 

A raíz de leer el artículo, en el que había algunos puntos en los que compartía la opinión, reconozco que había otros muchos que me sorprendieron y que me dejaron una sensación extraña por cómo se mostraban esas nuevas metodologías  y su desarrollo en las aulas.

 

Así que, he decidido compartir mi reflexión (desde el respeto a las diferentes posturas sobre el tema) acerca de este artículo (que me dejó una sensación agridulce) y mis puntos a favor y en contra sobre lo que en él se expone.

 

Comienzo mostrando los puntos que comparto:

  • La autoridad del profesorado. Cuidado que no es lo mismo autoridad que autoritarismo. Creo que los profesores han perdido autoridad a lo largo de estos últimos años en sus aulas. La figura del docente debe ser una figura respetable, en la que confiar y a la que dejar hacer (margen que hoy día se está reduciendo).

En algunas familias, ante un conflicto del menor en el aula, lo que se desencadena es “mañana voy a hablar con tu profesor porque no entiendo por qué te dice eso”. Error, no podemos desautorizar delante de nuestros hijos al docente, si no estamos de acuerdo o hay que hablar de algún tema, se solicita una tutoría y se habla conjuntamente. Parece que a los docentes se les puede cuestionar todo y si viene por parte de los padres, la puerta a la falta de respeto del alumno al docente está abierta.

 

Recuerdo una frase que me dijo un chico, muy representativa de esto: “si mi madre dice que la profesora está vieja y loca, yo paso de atender en clase y me dedico a molestar, “chochea” mucho”.

 

Hay que respetar al docente, dejarle hacer y darle la autoridad que se merece en el aula para  tomar decisiones y actuar. Si hay aspectos que tratar (que en ocasiones sucede así) se busca el diálogo y el mejor hacer en beneficio de los alumnos. Recordemos que no todos hemos estudiado la carrera de magisterio.

  • Formación del profesorado. Creo que hay que darle una vuelta a los contenidos de estos Grados, ya que hay aspectos en los que se debería formar, porque están presentes en las aulas, y lo estudiado durante la misma queda, en ocasiones, alejado de la realidad.

Hay que trabajar áreas como las habilidades sociales, educación emocional, pautas de actuación con alumnado de necesidades educativas, etc. Así las dinámicas, trato y actuaciones del profesorado se adaptarán más a las necesidades de sus alumnos.

  • Inculcar en el aula el esfuerzo y la organización. Es cierto, en la vida hay que esforzarse para conseguir las cosas. Los adultos lo vemos cada día, por lo tanto con los niños también se debe trabajar, adaptado a sus necesidades y características.

Igualmente, es fundamental que los niños aprendan a organizarse, a ser ordenados, a planificar qué cosas deben hacer en función de los límites para entregar trabajos o realizar exámenes.

  • Los exámenes. Aquí estoy al 50%, me explico. Creo que los exámenes son necesarios para marcar planificaciones y organización de contenidos. Sin embargo, en el punto en el que los exámenes son un foco de presión y estrés continuo para los alumnos, dándoles el mayor peso para la evaluación y centrándose en ese número, han perdido el valor evaluativo y formativo que deberían tener.

Esto genera mucha frustración y conflicto en los estudiantes, lo veo cada día en mi centro psicopedagógico, tanto en los talleres grupales como en las sesiones individuales. La presión por el número, generando así la pérdida de interés en el aprendizaje fijando la vista en la memorización para alcanzar una nota.

 

Estos son algunos de los aspectos que comparto con lo mostrado en la entrevista, pero hay otros en los que tengo discrepancias, sobre todo en los que habla sobre las nuevas metodologías educativas.

  • Exclusividad de las clases magistrales.  El profesor decide los contenidos que hay que trabajar y aprender y los expone a sus alumnos de manera planificada en una clase magistral.

He mencionado en algunas ocasiones que no hay que infravalorar ni dejar de lado las clases magistrales, pero no deben ser el único sistema a seguir en el aula. Hay que tener en cuenta las características actuales de los alumnos y sus demandas, que no son las mismas que hace décadas.

 

Emplear nuevas metodologías no es pasar del blanco al negro, hay escala de grises, y combinar diferentes modelos de enseñanza (tradicionales y actuales) adaptados a las necesidades y características de los grupos de alumnos es la clave.

 

  • Libre albedrío en las aulas. La investigadora sueca, a través de lo mostrado en la entrevista, da a entender que las nuevas metodologías dejan las aulas a un libre albedrío para los alumnos, que los docentes pierden parte del control a la hora de trabajar los contenidos, cogiendo así los alumnos más peso a la hora de tomar decisiones y actuar sin seguir una estructura.

Por lo que leo, comparto con docentes y veo en el día a día en mi trabajo en el desarrollo de las diferentes actividades que llevo a cabo, las nuevas metodologías de enseñanza no llevan a ese tipo de libertinaje. Por un lado, hay una preparación previa de los docentes en los contenidos a trabajar (siguiendo el currículo estipulado por la ley), planteando actividades y dinámicas para su aprendizaje (ya sea a través de proyectos, aprendizaje basado en juegos, grupos cooperativos, etc). Por otro lado, los alumnos forman parte de esa enseñanza, ya que es un aprendizaje activo, muy participativo y de “aprender haciendo”, aspecto fundamental para la comprensión de contenidos.

  • El autoaprendizaje como contraproducente. Considera que los alumnos tomen decisiones sobre el aprendizaje no les favorece, ni a ellos ni a los docentes (“que requiere responsabilizarse de algo que no funciona”, tal y como refleja).

Los alumnos toman decisiones en las nuevas metodologías de enseñanza, es así, ya que tendrán que ser independientes, en ocasiones, en la búsqueda de información y selección de la misma, en las decisiones grupales ante una actividad concreta, en la realización de una tarea, etc, pero siempre estará el docente supervisando y guiando ese proceso para que el camino sea el adecuado y conduzca al aprendizaje deseado, no sin cometer errores (porque de los errores, también se aprende).

  • No al llamado”aprender a aprender”. Según muestra los alumnos deben aprender contenidos y no aprender a aprender. No es así, los alumnos deben aprender contenidos, pero también diversas formar para aprender esos contenidos, diversas estrategias y recursos con los que trabajar las materias, tomar decisiones sobre las mejores estrategias según sus características, así como otros contenidos necesarios para su propio desarrollo.

Algunas de las nuevas metodologías enseñan otros aspectos, no solo los curriculares, como habilidades sociales (trabajo en grupo, escucha activa, cooperación, etc), aspectos emocionales (frustración, control de impulsos en el grupo) y valores. Áreas muy necesarias en el desarrollo de las personas y en el futuro personal, laboral y social de los alumnos, que les permitirán desenvolverse en situaciones eventuales o límites a lo largo de su vida.

  • La teoría es necesaria para surja la creatividad. No estoy de acuerdo, creo que hay muchos niños creativos en muchas áreas y no tienen una base teórica para el desarrollo de sus destrezas. La creatividad surge y está ahí, hay que dejarla salir. Si se quiere perfeccionar esa capacidad en la que un menor es muy creativo, se puede plantear la opción de formarse.

Las aulas limitan en muchas ocasiones esa creatividad porque no permiten a los alumnos salirse del camino, debe seguirse una estructura, un camino y unos contenidos específicos. El niño que pregunta, indaga, busca ir más allá en muchas ocasiones se siente desplazado dentro del aula, al no verse satisfechas algunas de sus necesidades.

  • El interés y la iniciativa. Recojo el texto literalmente: “Un niño puede concentrarse en una tarea por iniciativa propia, pero normalmente será en el juego. Aprender a leer y escribir o matemáticas básicas requiere trabajo y nadie se siente llamado a dedicar un esfuerzo tan grande a asimilar una materia tan complicada.  Se necesita apoyo, estímulos y algún tipo de recompensa, como la sonrisa de un profesor o la felicitación de los padres.  “.

El interés en las materias es diferente en todos los alumnos, teniendo en cuenta gustos, manejo de los contenidos, esfuerzo que les supone, etc. Sin embargo, hay que buscar estímulos diferentes como se plantea, pero si esos estímulos parte de los propios aprendizajes será más motivador. Así, si a los alumnos les planteamos esos contenidos de manera activa, participativa, dinámica, a través de juegos, proyectos de investigación, etc, el interés por los contenidos variará. Esto es lo que buscan las nuevas metodologías de enseñanza.

 

Por tanto, como ya he mencionado, considero que las nuevas metodologías son una herramienta fantástica para el aprendizaje de los alumnos y considero que se pueden combinar con recursos tradicionales.

 

Las nuevas metodologías y recursos con un buen uso, planificación y adaptación a los alumnos, que los docentes se encuentran en el aula, son claves para el aprendizaje y motivación de los aprendices (tan necesaria en su día a día).

 

Esta es mi reflexión acerca de lo leído en el artículo mencionado y lo expresado por Inger Enkvist. Como siempre digo, desde el respeto se pueden plantear y dialogar sobre los diferentes puntos de vista en los temas tratados.

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