Psicología

LOS ABUELOS

El pasado 26 de julio fue el Día de los Abuelos, como sucede con días señalados, las redes sociales se llenaron de mensajes, imágenes, videos y comentarios diversos sobre el tema.

 

Los abuelos son una parte importante de las familias, han visto una época diferente a la que están viendo sus hijos, nietos y bisnietos, han vivido experiencias distintas, han pasado por situaciones difíciles, han aprendido de su día a día y se han adaptado a los diversos momentos. Por eso, los abuelos nos pueden aportar un conocimiento y una perspectiva de la vida diferente.

 

Yo he tenido la gran suerte de conocer a tres bisabuelos y a mis cuatro abuelos, aunque la vida nos guarda momentos duros y se ha llevado a algunos de ellos, ahora puedo seguir disfrutando de dos abuelas (que son las bisabuelas de mi pequeña y con las que compartimos momentos, risas y juegos).

 

Sí, con los abuelos se viven experiencias únicas, diferentes, charlas de batallitas de años de postguerra, explicación en primera persona de hechos estudiados en los libros de texto, etc. E incluso, con los abuelos se llega a tener una complicidad que en ocasiones no se tiene con los padres, porque quién no ha compartido con los abuelos la frase: “esto se queda entre nosotros, los papás no se enteran”.

 

Sí, seguro que os sale esa sonrisilla de medio lado recordando algún momento o anécdota en la que esta expresión se vivió. Yo tengo muchas, mis padres se enteraban al final, no sé por qué, pero para mí eran esos momentos mágicos con mis abuelos. Reconozco que la complicidad y el cariño especial lo mantengo con una de mis abuelas (con la que pasé mucho tiempo de pequeña, la «abuela Pepa», que al final es la abuela de todos), me encanta ir a visitarla, hablar con ella, ver fotos y recordar cosas que hacíamos cuando yo era pequeña.

 

Hay que tener también presente que no todos los niños pueden disfrutar igual de los abuelos, en ocasiones por la pérdida de ellos, la distancia, los horarios, etc. Pero pueden estar presentes en conversaciones o anécdotas contadas, se puede hablar por teléfono, verse vía Skype, hablar por whatsaap, etc. Lo cierto es que las nuevas tecnologías nos hacen estar más cerca de los seres queridos a pesar de los kilómetros de distancia.

 

Desde mi punto de vista, creo que los abuelos tienen un derecho fundamental y es disfrutar del tiempo que están con sus nietos. Sé que me puedo meter en un lío, pero creo que los abuelos tienen una labor: “malcriar” un poquito a los nietos.

 

Me explico, los padres tenemos una labor de educación clave con nuestros hijos, somos los que debemos marcar límites y normas, los que establecemos consecuencias ante los actos. Esto no lo podemos delegar a los abuelos, ellos podrán seguir unas normas, podrán regañar cuando el niño haga algo inadecuado, pero las bases deben venir trabajadas desde los padres.

 

Hoy día, por circunstancias laborales, la conciliación vida laboral y familiar es complicada, así que muchos abuelos se encargan de los nietos. Los llevan y recogen del cole, les acompañan a las extraescolares, supervisan que hagan los deberes, están pendientes de que coman,  y como estas desempeñan más funciones.

 

Funciones que llevan a cabo de mil amores por ayudar a los hijos y estar con los nietos, pero volviendo al tema de los límites y normas, no van a actuar igual porque taparán hechos y darán caprichos (como es normal) a esos pequeños que tienen delante.

 

Muchos estaréis pensando que no quedan más opciones que tirar de los abuelos para poder llevar de la mejor manera posible el día a día, y lo entiendo. Pero también me gusta aclarar a los padres (y esto sucede en algunas de las sesiones y talleres que llevo a cabo) que hay que ser conscientes de la labor y responsabilidad que tenemos como padres, que no podemos delegar ni culpar exclusivamente por acontecimientos a los abuelos que están al cargo de los pequeños durante algunas horas del día.

 

Podéis preguntaros, ¿pero no hay que pasar tiempo con los abuelos? Por supuesto que sí, los nietos deben estar con los abuelos. Pero yo soy partidaria de que ese tiempo sea para disfrutarlo, hacer cosas diferentes, jugar, reírse, ir al parque, marcharse al pueblo con ellos, etc. Donde los padres seamos conscientes de que los límites y normas van a estar más suaves, pero como padres hayamos hecho el trabajo adecuado y nuestros hijos sepan comportarse.

 

Como madre, me encanta ver a mi hija cómo le enseña a sus abuelos las reglas de los juegos de mesa y juega con ellos, cómo les demuestra feliz sus avances patinando, en bicicleta o nadando, pintan juntos, etc. Esto demuestra la complicidad y amor que les tiene. Además, de que pasan unos días juntos en verano (aquí ya somos conscientes el papi y yo de que algunos límites van a ser saltados un poquito).

 

Porque sí, los abuelos ya educaron a sus hijos, ahora les toca disfrutar y saltarse algunos límites con los nietos. Porque lo que hacen los abuelos es especial y siempre se recordará.

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