Juegos de mesa

¡¡¡ATENCIÓN!!! NO TODO VALE

Hace unas semanas escribí este artículo en el que hablaba sobre el juego de mesa como punto de partida para trabajar determinados contenidos y aspectos de interés según el objetivo marcado.

 

En ese artículo hice hincapié un par de ocasiones en una idea que considero importante:“No todo vale”

 

Así que, dando la importancia a esta idea y viendo como algunos compañeros, entre ellos Andrea Vitórica (que con su mensaje me dio el empujón para compartir más), hacían mención a ese planteamiento, he decidido reflexionar un poco más al respecto.

 

Desde fuera puede parecer que ahora los juegos de mesa, la gamificación o el ABJ están de moda. Hay muchos blogs de profesionales de la materia y profesores en los que se habla sobre ello, se aportan contenidos maravillosos y útiles, experiencias, proyectos, aplicaciones en el aula, etc. Aquí podríamos hacer una larga lista de estos blogs y profesionales, pero os voy a recomendar algunos como el de Pepe Pedraz, Clara Cordero, Gamifica tu Aula, Miguel Urdín y Andrea Vitórica, Óscar Recio, Manu SánchezJavi Gómez, Jesús Martín Cardoso, Irene Alonso, Ruth Cedrán, Julia Iriate y sus compañeros de Efecto Lúdico, etc. (Voy a parar porque sino lleno la entrada con un listado de maravillosos compañeros, así que en comentarios os animo a que podáis compartir más).

 

Pues bien, como he dicho da la sensación de que emplear el juego en diferentes entornos es una moda, yo creo que se ha empleado hace años, pero no había nombres tan definidos como actualmente ni tanto desarrollo y conocimiento al respecto. Además de no contar con una red amplia de profesionales que comparten gracias a internet, las redes y las nuevas tecnologías.

 

Todo esto está formando parte de las nuevas metodologías de enseñanza y de la innovación educativa, que casa perfectamente y que se puede combinar con las metodologías más tradicionales. Porque no hay que buscar polos, ni dicotomías entre innovación y tradicional, ambas pueden convivir y potenciar aprendizajes de manera espectacular.

 

Os estaréis preguntando, ¿dónde quiere llegar María Jesús? Pues bien, ahí va la reflexión del artículo…

 

Que estén hablando de ello, que se estén realizando acciones diversas en las aulas, en diferentes contextos, que se hable de su potencial, no quiere decir que todos los docentes o los que nos movemos en el mundo de la educación tengamos que utilizarlo.

 

¿Porqué? Porque es importante tener en cuenta una serie de aspectos fundamentales para que su aplicación y beneficio sea el deseado.

 

Esos aspectos son:

  • Sentirse cómodo. Si alguien no juega a juegos de mesa, no tiene soltura en su aplicación, desconoce las mecánicas o cómo aplicarlo, puede sentir frustración al ver que no funciona en su grupo.

Si pruebas y aplicas algo nuevo, debes manejarlo, conocerlo y saber cómo flexibilizar según se vayan desencadenando los acontecimientos.

  • Conocer al grupo. No todos los grupos son iguales, al igual que no todas las personas que forman parte del mismo lo son.

Hay que conocer a quién se tiene delante, con quién se trabaja y cuál es la mejor metodología a seguir con ellos. Porque de esta manera se podrán adaptar las actuaciones, las mecánicas o temáticas a sus necesidades.

 

En mi caso, en terapia cada menor tienen sus demandas, necesidades y dificultades, por ello tengo que adaptar el juego o trabajar con él según ellas y el objetivo plateado durante la intervención.

  • Jugar por jugar. El objetivo es que el juego, dinámica o proyecto llevado a cabo en al aula, en la acción formativa o terapia, trabaje contenidos, destrezas, capacidades o habilidades.

Por ejemplo, llevar un juego al aula de lengua, jugar con él y no establecer relaciones o que no esté vinculado con un objetivo. Aquí no podemos decir que estamos innovando y trabajando X aspectos porque no se ha planificado, ni se están incidiendo en contenidos de interés.

 

Y ojo, que jugar por jugar se puede hacer en el aula, porque en ocasiones se dispone de tiempo y se quieren trabajar habilidades sociales en el grupo o pasar un rato distendido (en el que indirectamente también trabajamos habilidades y capacidades), pero teniendo claro que ahí no estamos innovando como tal.

  • Conocer los juegos. En ocasiones leemos o vemos reseñas sobre juegos y el uso del mismo en diferentes entornos. Antes de aplicarlo en el grupo, pruébalo y juega con él.

Es importante conocer qué nos puede aportar un juego determinado, si sus mecánicas son acordes a lo que buscamos y si lo podemos vincular y adaptar a nuestro objetivo. Esto será el punto de partida para tomar una decisión acerca de su uso.

  • Las prisas no son buenas compañeras. Cojo este juego porque quiero usar algo y me lo llevo. Pero una vez abierto… Puff, no lo veo para el grupo.

De ahí la importancia de conocer previamente el juego, cómo usarlo y adaptarlo para que no sea un “aquí está el juego porque sí”.

 

Y como aspecto final, tener en cuenta que no todo vale. Lo que a un docente le ha funcionado, porque lo ha diseñado y adaptado a su entorno, no quiere decir que le valga a otros. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, los copia-pega no funcionan.

 

Es importante ser realista y ver las posibilidades de ese proyecto o planteamiento en el entorno, grupo o menor con el que se está trabajando, porque nos podemos encontrar que no sea adecuado e incluso que genere frustraciones tanto al propio docente, formador, especialista, como a los participantes al ver que no hay avance o comprensión de lo planteado.

 

Voy a confesaros una cosa, el proyecto Monkey Island de Óscar Recio es brutal, sé de cerca que estuvo planteándolo meses antes del inicio de curso y durante el mismo sigue trabajando en él, adaptándose a las necesidades que observa en su grupo de alumnos. Quizá, otro docente trate de llevarlo a su aula, pero si desconoce la temática, Monkey Island, así como los diferentes juegos empleados y dinámicas realizadas, no tendrá el efecto deseado en el grupo y aprendizajes que se generan.

 

Por lo que hay que buscar y adaptar proyectos en los que uno se sienta cómodo, controle y sepa manejar, consiguiendo que sean interesantes al grupo que se tiene delante, a las necesidades y objetivos, porque sino volvemos al punto de la frustración o de llevar a cabo acciones en las que no se consigue nada y lo peor puede ser la caída de la motivación de los estudiantes y del propio docente.

 

Así que, recordar una cosa:

 

Lo que funciona a unos no tiene que funcionar al resto. Lo importante sentirse cómodo y seguro de lo que estamos haciendo, porque eso transmitirá seguridad y estabilidad al proyecto e intervención.

 

SÍGUEME

  • Twitter de Maria Jesús Campos Osa
  • Facebook de Maria Jesús Campos Facebook
  • Instagram de Maria Jesús Campos Facebook

Comentarios (2)

  1. Ruth

    19 Mar 2018 - 9:12 pm

    Muy importante conocer los juegos antes de probarlos, planificar por qué y para qué y ser conscientes de que lo que funciona con uno puede no funcionar con otro o con el mismo en otro momento. Hay que ser flexible.
    Enhorabuena y gracias por la mención!!!!

    • María Jesús Campos Osa

      21 Mar 2018 - 10:08 am

      Muchísimas gracias por tu comentario Ruth!!!

      Así es, hay que ser flexible, conocer y hacer un trabajo de fondo importante para llevar a cabo la elección y saber manejarse en el momento.

      Gracias a ti por compartir!

Deja un comentario