Psicología

EL DOBLE FILO DE LA EXIGENCIA ACADÉMICA

Hace tiempo que me apetecía escribir una reflexión acerca de la exigencia académica a la que se enfrentan en muchas ocasiones los estudiantes.

 

Voy a tratar de ser clara con respecto a este tema y a lo que trato de hacer mención. Aunque también sé que me puedo encontrar con compañeros o profesionales que no compartan mi exposición, pero como siempre digo, desde el respeto se puede debatir y dialogar.

 

Acabamos de finalizar el segundo trimestre del año, momento de notas, charlas en los hogares y reflexiones acerca de lo sucedido. Algunos dedican más tiempo, otro menos, otros “viven de las rentas” (como se suele decir) por la facilidad de entender o retener lo que se dice en clase, etc.

 

Sin embargo, la exigencia académica (por desgracia) es cada vez a más temprana edad.

 

Sí, desde primero de primaria ya hay una exigencia a los menores con deberes, fichas de repaso y exámenes. Esto implica un trabajo diario por parte de ellos y en algunas ocasiones de las familias (pero hoy no voy a entrar en este debate). Lo veo cada día en mi trabajo, niños de primaria con un alto volumen de deberes a lo que hay que sumar los exámenes correspondientes.

 

Voy a ser clara al respecto. Yo soy partidaria de que los menores tengan la responsabilidad diaria de repasar el contenido visto en clase, ya sea con un ficha o algún ejercicio práctico, que pueda ser dinámico o como una actividad a realizar en el hogar (por ejemplo trabajar el dinero yendo a comprar el pan y anotar la experiencia en una breve ficha muy guiada). Sin embargo, no me gusta nada la tarea de copiar enunciados y repetir lo mismo una y otra vez con 20 ejercicios (y es real no estoy exagerando).

 

El esfuerzo es muy importante en la vida y esto hay que transmitírselo a los menores. Porque con esfuerzo y dedicación se pueden conseguir muchas cosas. Así como, la cultura del error, hay que equivocarse, fallar, suspender exámenes, para así ver el por qué y dónde para actuar sobre ello, evitando así cometer el mismo error continuamente.

 

Exigimos un estudio diario (en ocasiones muy elevado) desde los seis años, y año tras año se enfrentan a las mismas situaciones. Y ante esto, ¿qué nos encontramos? Estudiantes cansados, estudiantes frustrados y estudiantes desmotivados.

Voy a explicar cada uno de estos aspectos.

  • Estudiantes cansados.

Cuando cada día y curso tras curso los estudiantes se encuentran con lo mismo en cuanto a planteamiento (deberes, exámenes, controles de repaso), pero no solo eso, en cuanto a contenidos (porque se repiten contenidos ampliando cada curso un poquito más), llega un momento en el que se agotan. «Uff, otra vez lo mismo» Reconocéis esta frase, verdad.

 

¿Y sabéis cuándo se ve ese agotamiento? En secundaria. ¿Por qué? Porque seguimos igual, con deberes, exámenes, contenidos que se van repitiendo en algunas materias y todo mezclado con una etapa de cambios físicos, psicológicos y sociales que influyen.

  • Estudiantes frustrados.

«Estudio cada día, hago todas las tareas, repaso, dedico muchas horas… Y llego al examen y mi nota es un 5,5».

 

¿Os suena esto? Seguro que a muchos padres, docentes, orientadores y psicólogos, sí. Este es uno de los aspectos que hacen que la exigencia académica por conseguir lo positivo cambie de lado y vaya a lo negativo, a tirar la toalla e infravalorar las capacidades y habilidades que se tienen.

 

Ante esto, es importante valorar el por qué, qué es lo que falla, aquí entran en juego diversos aspectos, desde tener un método de estudio inadecuado, no tener una buena planificación, distraerse fácilmente o vivir con nervios y ansiedad el momento del examen.

 

Según esto, es importante indagar en ello, conocerlo y establecer un plan de actuación acorde a las necesidades del estudiante.

  • Estudiantes desmotivados.

Sí, muchos docentes y padres observan a sus estudiantes e hijos desmotivados, con falta de interés, pasotismo y vaguería. Ante esto, es importante preguntarse por qué. Aquí las respuestas serán múltiples, porque cada estudiante tiene su perspectiva, visión y vivencia de lo que le puede estar aconteciendo.

 

Lo que me preocupa en este aspecto es que esa falta de motivación se ve en cursos más tempranos, en primaria. Cuando nos encontramos con edades en las que ir al colegio debe ser fantástico, ir para pasarlo bien mientras se aprende y disfrutar.

 

Como podemos ver, la exigencia académica con falta de control puede llevar a situaciones complicadas para los estudiantes, e incluso al abandono del estudio en la etapa secundaria.

 

Ante esta situación, ¿qué se debe tener en cuenta?

  • La edad de los estudiantes. Las exigencias planteadas tienen que ser acorde a la edad, no son iguales niños de primer ciclo de primaria, del segundo o del tercero. Al igual que en secundaria el cambio es radical.
  • El nivel de los menores. Que un grupo del mismo curso vaya por un tema concreto no debería suponer que resto de grupos tengan que ir por el mismo. Cada grupo y sus alumnos tienen su nivel y ritmo.

A veces es mejor invertir más tiempo en un tema, pero el beneficio puede ser brutal de cara a la asimilación de contenidos posteriores (que puede ser más rápido).

  • Las características de cada uno. Aquí es importante y sobre todo de cara a los papás, conocer qué características tienen los hijos e hijas y hasta dónde se les puede exigir. Conocer el ritmo de los estudiantes es fundamental.

Es importante cambiar el chip, valorando el esfuerzo y trabajo de los hijos, dejando de lado el famoso número. Porque esto en muchas ocasiones genera una presión que provoca frustraciones por no llegar a él y sentir que se falla a las personas de alrededor.

  • Conocer las demandas o necesidades y buscar apoyos necesarios. Si hay dificultades en algunos aspectos, es importante conocerlos, valorar las opciones de apoyo y buscar la ayuda adecuada. Igualmente, si desde el centro se plantean ayudas y apoyos, tenerlos en cuenta.

Como se puede ver, la clave está en conocer las características y necesidades de cada estudiante, saber hasta dónde se le puede exigir y por qué. De esta manera podemos trabajar sobre su motivación y autoestima, así como en el control diario de su estudio.

 

Me gustaría finalizar aclarando que lo planteado aquí no está dirigido únicamente a docentes, los padres tenemos un papel importante en la exigencia que en muchos momentos se les presenta a los menores. Y ojo, que esto aparece en muchos aspectos como el número de la nota, comentarios ante sus actuaciones diarias o etiquetas que se pueden presentar en determinados momentos.

 

Así que, como veis esto es un trabajo en el que hay muchas personas implicadas y no hay dejar caer la responsabilidad en una parte solamente.

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Comentarios (4)

  1. Dácil

    26 Mar 2018 - 8:30 am

    Totalmente de acuerdo con tu post. A mis hijos les encanta aprender, porque se nota, pero les aburre el colegio. En casa no podemos hacer milagros. Tenemos que llegar a lo que piden en el colegio y no les quiero cargar con más material educativo aunque sea a base de juegos. También necesitan su tiempo libre y ocio son objetivos de aprendizaje, de ese e el que cogen sus muñecos más feos y se dedican a exterminar enemigos. Necesitan desconectar y descansar. Y de vez en cuando una actividad chula educativa. El tiempo no se puede estirar tanto…

    • María Jesús Campos Osa

      26 Mar 2018 - 9:20 am

      Muchas gracias por tu comentario y reflexión Dácil!

      Es cierto que en casa a veces con deberes y exámenes no hay tiempo para más. Yo soy muy partidaria de que cada niño debe tener su tiempo libre diario, un espacio para cada uno, aburrirse, desconectar y descansar. Y ojo, que aquí entra también el tema de las extraescolares, el exceso de estas que tienen muchos niños y genera una limitación y presión es mayor.

      Como digo muchas veces, a padres y profesores, nos olvidamos de lo más importante, ¡Son niños y niñas y deben hacer cosas de su edad!

      Un abrazo!

  2. Lorena Vidal García

    14 Abr 2018 - 12:03 pm

    Lleva razón el artículo. Hoy en día nos encontramos con niños que no disfrutan, no se relajan ni tienen placer y que tampoco conocen la libertad. Como has comentado el esfuerzo es muy importante en la vida y debemos de transmitírselo a los menores, pero también debemos de saber que un niño debe tener tiempo para jugar, para realizar la actividad extraescolar que más le guste a él (no a sus padres), para hacer los deberes y al final de la tarde poder compartir un rato en familia. Es muy importante que muchos padres, profesores y la sociedad en general lea este articulo y se reflexione sobre ello. Un saludo.

    • María Jesús Campos Osa

      14 Abr 2018 - 1:27 pm

      Muchísimas gracias por tu comentario y reflexión Lorena,

      La verdad es que este tema es muy importante tenerlo en cuenta, así como reflexionar sobre él, analizando la situación personal de cada familia y cada menor. Pero, como siempre digo, no debemos olvidar que hablamos de niños y por lo tanto tienen unas demandas de juego y tiempo que deben ser satisfechas.

      Un saludo y gracias por leer el blog!

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