Juegos de mesa

CONOCIENDO FEELINKS, EL JUEGO DE LAS EMOCIONES

En estas últimas semanas he tenido la oportunidad de descubrir uno de los últimos juegos de Mercurio Distribuciones, y uno de los grandes descubrimientos de este año, Feelinks, el juego de las emociones. Como su propio nombre indica…

 

Es un juego diseñado para trabajar las emociones, pero también para trabajar un concepto fundamental de ellas, la empatía.

 

Me habían hablado de él varias personas, y me decían que tenía que jugar y ver el potencial que tenía. Así que fue en las JGA, en la zona lúdica y gracias a Silvia, de la editorial Mercurio, donde lo conocí, hablamos de él y posteriormente lo adquirí en el puesto de Cuarto de Juegos ese mismo día.

 

Y voy a aclarar una cosilla, la estética del juego a mí me encanta, me parecen unos diseños diferentes, bonitos y llamativos.

 

Pues bien, Feelinks es un juego de mesa diseñado por Vincent Bidault y Jean-Louis Roubira. A este juego de cartas pueden jugar de tres a ocho jugadores, a partir de los los siete u ocho años. En él encontraréis una serie de elementos maravillosos para su desarrollo,  pero a pesar del número de materiales, aclarar que la mecánica del juego es muy sencilla.

 

Haciendo un resumen, el juego tiene como objetivo identificar qué emoción se siente ante una situación ofrecida (divididas en familia, en clase y entre amigos), pero hay que seleccionarla de las ocho tarjetas que hay en el tablero (lo que limita y hace analizar cada una). Una vez seleccionada, hay que pensar qué emoción sentirá un compañero de la mesa (elegido al azar por una pareja de cartas), si sentirá la misma sacaremos empatía, si no es así la emoción que consideremos. Y a partir de aquí, se dan a conocer las emociones seleccionadas y comienza un momento de reflexión muy interesante.

 

Aclarar que en el reglamento del juego viene muy bien explicada la dinámica del mismo, cómo actuar en cada momento y el tema de las puntuaciones. Pero si queréis ver más, os recomiendo visitar esta reseña de El Rincón del Meeple para ver los elementos y cómo se juega. Y os digo una cosilla…

 

La mecánica es sencilla, pero ojo, porque nos hace reflexionar y analizarnos personalmente, así como conocer a los compañeros de juego. 

 

Una vez explicado todo esto, como ya he dicho la mecánica no es muy complicada, pero el gran potencial del juego (desde mi punto de vista) radica en:

  • Identificar emociones. Poner nombre a aquello que sentimos según qué momentos y situaciones se representan, y lo más importante, en contextos diferentes y en los que todos participamos.
  • Conocernos a nosotros. Qué siento y cómo vivo cada uno de los momentos mostrados.
  • Conocer e interpretar cómo se sentirán los diferentes compañeros. Esta tarea no es sencilla, ya que ponerse en la piel del otro, cómo puede interpretar y vivir esa situación es un ejercicio de reflexión y análisis muy significativo.
  • Descubrir la empatía y el valor que esta tiene. Este aspecto es fundamental en el desarrollo de las personas, tanto para su desarrollo personal como en el social. Lo maravilloso es que el juego permite trabajarlo con niños más pequeños y adolescentes de manera divertida, estableciendo unas bases en este tema impresionantes.
  • Diálogo y análisis tanto de la situación como de las emociones surgidas. Esto nos permite indagar, analizar y valorar el por qué de las emociones seleccionadas, con quién, qué repercusión y consecuencias pueden tener en la situación y con las personas implicadas, cómo se puede actuar ante ellas, etc.

Como veis, mucho lo que nos aporta Feelinks a nivel de educación emocional.

 

Y os confieso, que personalmente, toda la reflexión que lleva asociada, para mi trabajo tanto en grupos de diferentes edades como en terapia (ya que le haré alguna adaptación, que ya os contaré) este es el grueso y gran potencial que presenta Feelinks.

 

Con respecto a mi experiencia, he empleado el juego con dos grupos de edades diferentes, por un lado con un grupo de niños de 7 a 9 años, y por otro con adolescentes de 12 a 14 años. ¿Y cómo fue? Pues…  La experiencia de juego fue muy diferente con ambos grupos.

 

Con el grupo de pequeños fue más movida la partida, estaban muy atentos de las ilustraciones del juego, hacían comentarios de las mismas, les resultó más complicado entrar en la dinámica y concentrarse. Quizá por la novedad.

 

Lo positivo, que nos permitió, a pesar del ritmo (que a veces se veía frenado), trabajar algunas emociones, analizarlas y que ellos las identificarán. Con este grupo de pequeños pude hacer mucho hincapié en el tema de la empatía. Es un concepto complicado para ellos, no es fácil de identificar o conocer cómo otras personas pueden sentirse en qué momentos. Así que, con la empatía pudimos extendernos y darle un papel protagonista.

 

Como podéis ver, y mencionado más arriba, este es uno de los potenciales del juego. El discurso posterior a cada ronda.

 

En el grupo de adolescentes la dinámica fue genial. Ellos ya conocen más qué es la empatía, pero había que trabajarla, así como determinadas emociones que les descolocaban a la hora de poder ubicarlas según las situaciones.

 

Lo positivo en este grupo fue que entre ellos mismos se preguntaban y cuestionaban por qué habían tomado otros compañeros determinadas decisiones, las valoraban y las asociaban a otras similares que podían haber vivido.

 

Esto era fantástico, porque ellos mismos iban ampliando la mecánica del juego, analizaban y cuestionaban aspectos, quedando yo, en algunos momentos, en segundo plano, dándoles a ellos todo el protagonismo de análisis.

 

De esta manera se conocen a ellos mismos, pero también a sus compañeros o amigos en según qué situaciones. Aspectos que en ocasiones les descolocaban porque su visión de ellos era algo diferente a lo que mostraban allí.

 

Como podéis ver, según qué edades, el grupo y sus características, la dinámica e interacciones en el grupo puede variar considerablemente. Pero en todas ellas, se aprenderá de emociones y mucho.

 

Me gustaría aclarar algunos aspectos con respecto al material del juego:

  • Si veis que hay emociones que serán complicadas de identificar y conocer por los menores (aquí entra en juego la edad), podéis seleccionar aquellas que se conocen o que serán más accesibles en la identificación, incluyendo cada vez algunas más complejas.
  • Las tarjetas de situaciones están seleccionadas por contextos, pero no por nivel. Me explico, de pronto aparece una situación en la que se “ejerce” como padre a tener seguida una de hijo. Así que, os recomiendo hacer una visión previa de ellas y seleccionarlas según las edades y grupos con los que juguéis.
  • Antes de comenzar, importante hacer hincapié en la importancia de ser sinceros, preguntar qué emoción no se conoce y dar un tiempo para explicar la empatía.

Estos son algunos consejos que os ofrezco para que podáis sacar potencial al juego, así como seguir la mecánica sin interrupciones buscando tarjetas acordes a la edad y necesidades del grupo que tenéis.

 

Si tenéis dudas acerca de adquirir este juego, os lo recomiendo para tenerlo en casa y jugar en familia (seguro que conocéis aspectos nuevos de cómo perciben los hijos o los padres determinadas situaciones), pero también en el aula para conocer mejor a los alumnos.

 

De cara al centro escolar, para que el docente pueda trabajar no solo emociones, sino también situaciones vividas en el aula (por ejemplo con tarjetas personalizadas), lo puede preparar y organizar de manera que se pueda trabajar algún aspecto de interés de la semana (ahí os dejo una idea).

 

Feelinks, el juego de las emociones es un juego fantástico para trabajar educación emocional, para conocernos más a nosotros mismos y a las personas que nos rodean, para poder reflexionar sobre cómo actuar en determinados momentos y por qué, para saber por qué sentimos una emoción u otra, para saber qué consecuencias tienen las emociones y su gestión en cada situación.

¿Os animáis a jugar con las emociones?

SÍGUEME

  • Twitter de Maria Jesús Campos Osa
  • Facebook de Maria Jesús Campos Facebook
  • Instagram de Maria Jesús Campos Facebook

Deja un comentario