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Psicología

TRABAJANDO LA AUTOESTIMA: DINÁMICAS

La pasada semana mi querida Patricia Mellado compartió este tuit sobre una actividad que había realizado en el aula. Y he de confesar que me encantó la idea.

 

Poder mandar un mensaje en una caja sorpresa a un compañero de clase es fantástico.

 

Pero hay que reconocer que como personas, independientemente de la edad, nos gusta recibir mensajes, frases o palabras que nos muestren alguna característica positiva de nosotros mismos.

 

“Eres muy trabajadora, lo vas a hacer genial”; “Te has currado mucho el examen, seguro que te sale fantástico”; “Con esa sonrisa nos alegras a todos el día, no lo olvides cada mañana”; “Tus manos son el mejor apoyo cuando nos caemos”…

 

Sinceramente, encontrarse esto en la nevera, en el bolso, en la mochila o en la puerta de casa, nos sonroja y saca una sonrisilla.

 

¿Por qué?

 

Porque nos hace sentir mejor, porque nos da un chute de energía y optimismo, porque nos ayuda a valorarnos más a nosotros mismos, porque nos hace ver que los demás conocen que tenemos virtudes y características fabulosas.

 

Y esto, repito, nos gusta a todos. Y a los menores también.

 

Pero, os estaréis preguntando ¿de qué está hablando hoy María Jesús? Pues bien, de nuestra querida amiga, la AUTOESTIMA.

 

La autoestima es la valoración que las personas hacemos de nosotros mismos, en función de las creencias, pensamientos, percepciones y evaluaciones que hacemos de nuestras experiencias.

 

En muchas ocasiones esa autoestima es baja, por experiencias negativas o percepciones en esta misma dirección. Lo que nos hace sentir más bajos de ánimo y nos limita a la hora de hacer determinadas actividades por creencias de que no vamos a hacerlo bien.

 

Así que, hay que momentos en los que todos necesitamos que nos ayuden a mostrarnos que somos capaces, que nos den una visión optimista de nosotros mismos y que nos den ese empuje positivo.

 

Antes de continuar quiero aclarar una cosa, ante situaciones de autoestima baja, con limitaciones para el día a día, con un malestar continuado, es importante acudir a especialistas para que nos puedan ayudar, guiar y orientar en la situación que se está viviendo.

 

Y dicho esto, avanzo con el objetivo de este artículo, que no es más que compartir una serie de dinámicas que se pueden realizar con los alumnos, con los hijos, en el trabajo o en actividades formativas diversas para favorecer la autoestima.

 

¿Por qué las podemos realizar en diferentes contextos?

 

Porque nos ofrecerán información de nosotros mismos percibida por diversas personas, que tienen relación diferente con nosotros según ese entorno.

 

Hago un pequeño inciso, y es que hay una condición para realizar estas actividades: la SINCERIDAD.

 

¿Qué dinámicas podemos realizar?

  • EL CARTERO

¡Tenemos una carta para ti! Disponemos un sobre para cada uno y en él se escribe el nombre en la parte exterior. En el sobre los compañeros van dejando mensajes de la persona titular del sobre según les llega en la ronda que se está realizando.

 

Tener un sobre lleno de mensajes positivos, en el que se recogen cualidades agradables de cada uno, es una de las mejores cartas que podemos recibir.

 

Esta actividad es rápida, sencilla y no requiere de mucho esfuerzo de preparación.

  • EL ABANICO

Esta dinámica también es muy sencilla y exige muy poco material (lápiz y papel), pero el resultado es maravilloso.

 

Os voy a confesar una cosa, esta actividad la he realizado en varias ocasiones, en diferentes actividades formativas, y tengo guardados cada uno de los abanicos realizados (me sonrojo y me sale la sonrisilla cada vez que lo leo).

 

La dinámica consiste en que cada uno coge un folio, lo coloca horizontalmente y escribe su nombre en un lateral. El folio va pasando por las diferentes personas, cada uno escribe algunas cualidades positivas del compañero (en el aula) o del familiar (si lo hacemos en familia). Una vez escrito dobla el folio en vertical de manera que quede tapado lo escrito y pase a otro compañero, así hasta pasar por todos. Ojo, el nombre de la persona siempre debe quedar al descubierto para saber de quién vamos a escribir.

 

Poco a poco se va formando un abanico lleno de mensajes positivos que el aire que soltará será fresco y muy reparador.

  • EL RETRATO

Me encanta esta actividad porque es vistosa, colorida, dinámica y muy divertida de realizar.

 

Cada uno dibuja en un folio el perfil de su cara (sin ojos, nariz, boca, orejas, pelo, etc, esto se deja vacío) y su nombre poniendo “Soy …”. Esos folios van pasando por las diferentes manos y los compañeros deben dibujar aquellas cualidades positivas de los chicos y chicas que les rodean. Por ejemplo, si es simpático le dibujaremos una gran sonrisa, si atiende unos ojos grandes, si escucha mucho a los compañeros unas orejas gigantes, si ayuda podemos poner unas manos, si es bueno en música dibujamos notas musicales, si es cariñoso podemos poner corazones, etc. También se pueden poner algunas palabras, pero lo ideal es el dibujo.

 

Os aseguro que el retrato que queda de cada uno es maravilloso, para colgar en la habitación y ver cada día.

 

Y ya que estamos, os lo voy a confesar, yo tengo mi retrato colgado en el centro psicopedagógico. Sí, me gusta mirarlo y valorar como me ven algunos de mis chicos y chicas.

  • MI BOTE DE CUALIDADES

Cada menor tendrá un bote, que diseñará y decorará a su gusto, pero en él debe aparecer su nombre (única condición). Los botes estarán en un sitio visible del aula o de la casa (cada uno enfocarlo según vuestras necesidades) porque en él caerán mensajes diversos en diferentes momentos.

 

La actividad consiste en que cada uno escribirá un mensaje o cualidades positivas de sus compañeros y lo meterá en el bote correspondiente a cada uno de ellos. Esto se puede hacer un día a la semana, por ejemplo en una hora de tutoría semanal para valorar la semana. Desde mi opinión, lo ideal es que los botes estén disponibles cada día y si surge algo con algún compañero se pueda escribir y meter en el bote. Eso sí, un día a la semana hay que abrir los botes y ver qué mensajes tienen guardados.

 

Un bote mágico y especial, que nos puede acompañar cada día y en el que las sorpresas serán semanales, quincenales o mensuales (según la planificación y organización que se haga, pero mejor semanal)

  • EL ÁRBOL

Raíces, tronco, ramas y los frutos. Esto forma parte de los árboles y podemos establecer un símil con nosotros mismos y lo que los demás ven de nosotros.

 

La actividad del árbol consiste en dibujar un árbol, cada uno el suyo, donde estén las raíces, el tronco con sus ramas y los frutos. Cada parte tiene su función. Las raíces recogen aquellas cualidades que cada uno considera que tiene positivas (esta será la parte en la que el titular del árbol escribirá). En el tronco y ramas escriben los compañeros todas aquellas cualidades que ven del compañero dueño de cada árbol y en los frutos (podemos dibujar manzanas, naranjas o peras) se escribirá aquello que ha conseguido y que manifiesta diariamente como persona, éxitos o triunfos (por ejemplo, en el aula puede ser el que es capaz de movilizar al grupo para trabajar).

 

Como veis un árbol completito, con un tronco fuerte y unos frutos deliciosos.

 

Con respecto al aula, es importante que en todas las dinámicas el docente también participe y tenga su árbol, su bote, retrato y abanico. Porque él también forma parte del grupo y debe valorar a sus alumnos, como sus alumnos también le deben valorar a él.

 

Ahora que se acerca el final del curso, qué mejor manera de despedirse y valorarse entre compañeros haciendo alguna de estas actividades.

 

¿Os animáis a trabajar la autoestima con alguna de estas dinámicas?

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