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Psicología

¡PROFE, ESCUCHA! TENEMOS ALGO QUE DECIRTE

Hace unas semanas publiqué este artículo en el que hablaba de la importancia de escuchar, no oír, a los menores. Ese artículo estaba dirigido a las familias y cómo ellas pueden actuar en determinadas situaciones.

 

Ahora quiero compartir esta idea para los docentes. ¿Por qué?

 

Porque en las sesiones me encuentro con menores que tienen la sensación de estar alejados de sus profesores, de no ser capaces de plantearles cosas porque no se sienten escuchados y de nada les va a servir hablar con ellos, en definitiva de verse muy distanciados en diferentes aspectos.

 

Además, y como ya comenté en ese artículo, tengo la suerte de que los chicos y chicas me cuentan muchas cosas, hay confianza y piden asesoramiento sobre cómo actuar con sus profesores en determinados momentos.

 

Os voy a contar una situación que sucedió hace unos meses. Uno de los chicos que asiste a un taller me contaba que estaban agobiados porque una de las profesoras (primero de ESO) les mandaba cada día muchos ejercicios (de media 10-12) y esto les tenía muy agobiados porque tenían que dedicar mucho tiempo a esa materia. Cuando llegó el claustro de profesores para las notas de ese trimestre, el tutor les dijo si querían transmitir algo a los profesores. Y todos los alumnos coincidieron en lo mismo. Esa información fue transmitida a esa profesora, la cual lo escuchó y modificó su metodología en el aula, realizando ahora los ejercicios en la clase según se atienden los contenidos.

 

¿Y sabéis qué? Ese chico me lo contaba muy contento porque la queja grupal había sido escuchada y además se había actuado sobre ella. Porque la clave era escuchar qué era lo que les estaba pasando en esa materia.

Considero que la escucha es muy importante en el aula, dar la opción a los alumnos y alumnas de que puedan opinar, puedan valorar y proponer acciones o cambios, favorecerá un clima de aula más abierto, motivacional y adaptado a las necesidades.

Si en el aula se establece un clima de escucha, ¿qué favoreceremos?

  • Confianza. Ya que se plantearán diversas opciones y sentirse atendido da el paso para tener una referencia con la que contar y poder plasmar temas diversos.
  • Respeto. Si nos escuchamos, es más fácil respetarse en ambas direcciones.
  • Comunicación fluida. El hecho de escuchar permite conocer de manera más profunda lo que piensan y sienten las personas, lo que nos permitirá intercambiar opiniones e ideas de manera más fluida. 
  • Clima motivacional. Sentirse escuchado y que lo planteado sea atendido, generando cambios en determinados aspectos, motiva y da pie a mostrar planteamientos con los profesores.

Pero no solo esto, favoreciendo esa escucha y comunicación será más fácil para el docente detectar:

  • Conflictos. Llegarán antes a sus oídos lo que acontece en el aula, los problemas que surjan, las discrepancias entre compañeros o con docentes, etc.

Esto ayudará a intervenir de manera más rápida e inmediata sobre ellos, evitando así llegar a situaciones extremas.

  • Estado emocional de los menores. El hecho de escuchar a los menores, permite también conocerles y ver aquello que les puede afectar o hacer sentir mal o bien.

De esta manera, permitir esa expresión de emociones ayudará a tomar decisiones y a actuar de manera que generemos un clima adecuado en las aulas, sin señalar a determinados alumnos respetando sus sentimientos.

  • Conocer sus dificultades. Así es, si escuchamos cuando nos dicen qué no entienden, indagamos el por qué, dedicamos tiempo a ello, se puede detectar qué contenidos son más complicados de asimilar, por qué y en consecuencia actuar.

Y ahora bien, ¿cómo podemos favorecer la escucha en el aula?

  • Llevar a cabo lluvias de ideas sobre aquellos aspectos que sean de interés en el aula, metodologías de evaluación, dinámicas a seguir, planteamiento sobre los deberes, etc.
  • Dedicar tiempo a intercambiar opiniones, dando la opción de que todos puedan plantear y mostrar lo que piensan sobre el tema a tratar.
  • Analizar los errores que se hayan podido cometer. El error como fuente del aprendizaje. Pero ojo, reconociendo los errores todos (alumnos y docentes, que no somos perfectos).
  • Valorar conjuntamente las posibilidades de realizar aquello que se proponga. No ser el docente el que diga sí o no, sino entre todos ver las opciones de que se pueda llevar a cabo o no.
  • Realizar aquellos planteamientos que los alumnos hayan mostrado en los momentos de intercambio de información.

En resumen, darles voz y voto de acuerdo a aspectos que se pueden llevar a cabo en el aula, pero también realizar esas propuestas, porque así verán que se les ha escuchado.

 

Y ahora, os planteo ¿recordáis vuestra época de estudiantes? ¿Os gustaba que os dejaran opinar sobre las fechas de exámenes, sobre qué tipo de examen (oral, test, desarrollo)? Seguro que muchos contestaréis: .

Creo que es importante que los docentes escuchen a sus alumnos en lo que respecta a las metodologías de evaluación, dinámicas a seguir en el aula, posibles trabajos, etc. Pero también en lo que respecta a las evaluaciones que se hacen de los alumnos y de los propios profesores.

Y sí, hace unos meses publiqué este artículo sobre la evaluación bidireccional, dando la importancia de valorar lo que dicen los alumnos y la evaluación que hacen de sus docentes. Porque si los docentes atienen a esto pueden mejorar las metodologías de enseñanza en el aula, podrán adaptarse a las necesidades y demandas de los alumnos y podrán mejorar su relación con ellos.

Y recordar una cosa, a todos nos gusta que nos escuchen porque tenemos cosas que decir. Escuchar nos ayudará a mejorar y sentirnos mejor en las situaciones y contextos en los que nos encontremos.

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Un comentario

  1. Godofeed o Vidal

    02 sep 2018 - 5:22 am

    MUCHAS GRACIAS POR TODA LA INFORMACIÓN QUE NOS COMPARTE . ES DE GRAN AYUDA

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