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Psicología

LO QUE NO SE VE TRAS LAS SESIONES

Hoy en el blog voy a compartir un artículo de reflexión personal (desde el respeto como siempre hago) en el que voy a defender mi profesión y la labor que realizamos las psicólogas y psicólogos, y que en muchas ocasiones es tan poco valorado, e incluso cuestionado.

 

¿Por qué me lanzo a escribir y a reflexionar sobre esto?

 

Pues bien, el motivo fue esta imagen que compartió en su perfil de twitter una colega de profesión, Marta Cañeque, psicóloga y responsable de la web y blog Psicoemociónate (os recomiendo seguirlo), con una frase muy importante:

“Cada tratamiento psicológico es PERSONALIZADO: un problema concreto, una persona determinada, una intervención específica”. (Marta Cañeque, psicóloga)

Gran frase, y gran verdad, que como psicólogas y psicólogos debemos llevar como bandera, tener como cabecera y como primer principio de nuestro trabajo.

 

En ocasiones se piensa que los profesionales de la Psicología escuchamos únicamente a las personas y sobre la marcha podemos ofrecer algunas pautas para orientarles y guiarles, sin más.

 

Sin embargo, no es así…

Como profesionales llevamos a cabo un trabajo fuera del encuentro con el adulto o menor, en el que hay una evaluación, planificación y diseño de las sesiones posteriores a llevar a cabo, incluso debemos modificar parte de lo diseñado según los acontecimientos que van surgiendo y la evolución que se lleve.

Si queréis conocer un poquito más al respecto, os comparto el artículo que la misma Marta escribió hace unos días. En él podéis leer sobre el proceso de tratamiento psicológico, las diferentes fases por las que se pasa, tanto por parte del o la psicóloga como de la persona que asiste a terapia.

 

En mi caso, los que me conocéis y seguís este blog, sabéis que trabajo con menores y familias, ya que mis artículos y videoconsejos están enfocados en esta dirección, además de ser el área en el que me he especializado . Así que, voy a mostrar un poquito del trabajo que llevo a cabo fuera de las sesiones y que repercute directamente en ellas y en la evolución (pero como he mencionado esta es la parte que no se ve).

 

¿Qué hago sola con mis ideas ante el ordenador, mi cuaderno de notas y los diversos materiales con los que trabajo?

Pues en primer lugar…

  • Pensar y analizar las necesidades que presentan los menores con los que voy a intervenir, qué objetivos me planteo trabajar con cada uno de ellos y qué estrategias, técnicas y actividades seguir.

Al trabajar con menores, es importante tener en cuenta sus niveles de atención, sus características y necesidades acordes a su edad. Por lo que la metodología debe ser muy dinámica y activa para ellos.

 

Ya lo he mencionado en más de una ocasión, no es lo mismo realizar intervención psicológica con menores que con adultos, ni individual que grupalmente. Porque aquí la metodología, recursos, comunicación verbal y no verbal cambia considerablemente.

 

Una vez que tengo claro mis objetivos, el segundo paso de mi trabajo fuera de las sesiones es…

  • Diseñar y planificar material, seleccionar actividades a desarrollar y recursos a emplear para el o la menor con la que lleve a cabo la intervención (ya sabéis que yo suelo diseñar recursos propios, pero también adapto juegos de mesa a las necesidades u objetivos).

Evidentemente este proceso se desarrolla y personaliza para cada uno de los casos que llevo y con los que intervengo. Además, hay que tener en cuenta que no es lo mismo intervenir con un niño de 8 años que presenta déficit de atención, por ejemplo, que con un adolescente con una actitud negativa hacia los estudios.

 

Aquí es donde se refleja esa idea de “intervención personalizada” a cada persona.

Una necesidad, unas características específicas…. Una intervención y unos recursos adaptados a ellas.

Y me gustaría aclarar algo, en ocasiones hay técnicas o estrategias que son generales o comunes, pero que no funcionan igual en todos los casos ni en todas las personas. ¿Por qué?

Porque hay que saber adaptar las técnicas y estrategias a las demandas que nos encontramos y a las características propias de cada caso.

A raíz de esto, me gustaría hacer un inciso sobre algunos comentarios que he escuchado entre padres y madres acerca de cómo deben actuar ante determinados comportamientos de sus hijos. Esto se hace sin ninguna mala intención, claro está, pero hay que tener en cuenta una idea: lo que con unos funciona con otros no tiene por qué funcionar, incluso puede generar más conflicto y confusión en el hogar.

 

Así que… Ahí va un consejo

Si os encontráis en una situación difícil con vuestras hijas e hijos, si no sabéis cómo gestionar determinados aspectos (estudios, emociones, relaciones, comportamientos…) buscar ayuda profesional, así conseguiréis estrategias y pautas adaptadas a vuestras necesidades.

Y volviendo al proceso de trabajo fuera de las sesiones (que voy enlazando temas y me salgo del hilo principal), una vez pasados los pasos previos, llega el tercero… ¿Cómo enfocarlo de cara a la sesión?

  • Pensar cómo presentar lo diseñado, pero también, pensar y “tener guardado bajo la manga ases” para jugarlos en la sesión, ya que durante la semana pueden haber sucedido acontecimientos que modifiquen el planteamiento diseñado, haciendo así que nos adaptemos a las necesidades que han surgido.

En estos momentos es donde se manifiesta esa profesionalidad y dominio de técnicas y estrategias, así como de adaptación a lo encontrado, ya que tenemos que dar respuesta (es lo que nos demandan) a aquello que vive la persona, a aquello que ha surgido de imprevisto o que no ha funcionado como se esperaba.

 

Y por último, queda poner en marcha el trabajo diseñado y elaborado previamente a las sesiones con la persona que requiere de nuestra ayuda. Aquí es donde se pone de manifiesto esa intervención personalizada con todo lo diseñado para él o ella.

 

Como se puede ver, durante las sesiones de terapia psicológica (independientemente del perfil y campo de actuación) se emplean recursos, se siguen metodologías, se ofrecen pautas, pero todas han sido previamente diseñadas y adaptadas a la persona que tenemos delante.

Por ello, valorar nuestro trabajo únicamente con lo que realizamos en una hora de sesión no es lo real, porque hay horas de trabajo previo y posterior a las sesiones, que no se ve directamente, pero sí repercute directamente en el desarrollo de los encuentros y en la evolución de las personas.

 

Y no solo son los recursos o estrategias seguidas lo que determina la evolución de las personas, también hay factores humanos entre psicóloga o psicólogo y persona que requiere de nuestra ayuda… Pero si os parece, de estos hablamos en otro artículo.

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