Psicología

PENSAMIENTO CRÍTICO: OPINAR, REFLEXIONAR, ANALIZAR Y MÁS

El otro día mantenía una conversación con una persona acerca de (la impresión que teníamos ambos en determinados contextos) la pérdida que está teniendo el pensamiento crítico y reflexivo en los menores. A lo que se sumó, en parte de la conversación, la triste pérdida del peso de la Filosofía en el currículum escolar.

 

Porque sí, Filosofía es una materia con la que poder analizar, reflexionar y debatir sobre temas diferentes, comparar teorías, opinar sobre ellas, acuerdos o desacuerdos, etc. Desarrollada de manera práctica en un aula puede ser maravillosa (entiendo que a los alumnos estudiar y memorizar un listado de autores sin más les parezca engorroso, pero con otro planteamiento puede ser muy enriquecedora), y sé que los profesores de Filosofía hacen lo que pueden con el temario extenso y el tiempo del que disponen.

 

Volviendo a mi artículo y a mi reflexión de hoy, da la impresión de que ahora los menores, en un porcentaje significativo, todo lo aprenden de memoria o actúan porque es lo que dice el grupo o en el hogar, es más complicado que reflexionen o debatir con ellos sobre diferentes temas, etc.

¿Es lo que hay? ¿No hay margen para debatir, reflexionar, realizar críticas constructivas…? Yo creo que sí, creo que hay que trabajarlo, potenciarlo y reforzarlo.

Y ojo, que esto no va solo por el tema escolar, que en los hogares también sucede y en los grupos a los que se pertenece también se dan estas situaciones.

 

“Se hace esto y punto”. Pero el punto en muchas ocasiones no da la opción de dejar opinar, mostrar otro planteamiento, llegar a acuerdos o tomar otra decisión…

Y este tipo de decisiones y situaciones en las que se limita el pensamiento crítico, a la larga pueden tener consecuencias.

No voy a ser catastrofista, porque no es mi estilo ni me gusta. Pero sí que soy de las que opino que hay que:

 

PARAR – ANALIZAR – REFLEXIONAR – ACTUAR

 

También me doy cuenta a medida que trabajo con menores ( y os aseguro que son bastantes y de edades diferentes), que el pensamiento crítico en ellos va siendo cada vez menor, las reflexiones o inicios de debate son más complicados, y sus respuestas son: “No sé”, ¿Tú qué opinas?, “es lo que hace mi grupo”, “es lo normal a nuestra edad”… Y expresiones por el estilo escucho muchas en terapia y talleres.

 

Es cierto que los jóvenes en el grupo hay ocasiones en las que deciden dejarse llevar y no reflexionar o decir algo diferente por varios motivos. Así plantean… “Si digo o hago lo contrario… Soy el raro del grupo… Me dan a mirar mal… No me van a llamar la próxima vez… Me van a decir que no…”

Muchas ideas son las que se les pasan por la cabeza, pero ello les lleva a que no decidan, a que no critiquen constructivamente, a que no reflexionen o muestren otros planteamientos, por esos miedoso y por verse incapaces de hacerlo.

El dejarse llevar porque es lo que se hace, porque no me planteo otras opciones, porque es lo que hay, porque es lo que se lleva, porque, porque, porque… Hace que realmente, en muchos momentos, se alejen de aquello que les gusta y que podrían hacer, buscando alternativas u otras opciones a sus intereses, así como indagar, buscar, leer y replantearse aspectos a partir de la investigación y lectura.

 

Antes de continuar, me gustaría aclarar (ya que estamos hablando del tema), que el pensamiento crítico se define como la capacidad manifiesta de la persona para analizar, evaluar, entender y reflexionar sobre diferentes temas, buscando una veracidad y opinión alejada de sesgos o influencias externas.

Creo que es importante favorecer el pensamiento crítico desde la infancia, favorecer la curiosidad, la reflexión o el análisis sobre diferentes temas, mostrando la posibilidad a los menores de tomar decisiones en función de sus reflexiones, guiándoles y acompañándoles en ese proceso, en el que irán adquiriendo mayor autonomía a medida que vayan siendo más mayores.

Aunque parezca algo de menor importancia, os aseguro que no es así, ya que favorecer el pensamiento crítico de los menores favorecerá adultos que reflexionen, cuestionen y valoren sobre temas y aspectos de interés propio y general, alejándose de la primera opción o de lo que dice el resto.

 

De manera más clara y quizá más basta, si favorecemos el pensamiento crítico, nos alejamos de tener ovejitas que van en el mismo rebaño y no se apartan porque no saben qué plantear ni por qué.

 

¿QUÉ FAVORECEMOS CON EL PENSAMIENTO CRÍTICO?

 

Si favorecemos el pensamiento crítico de los menores, les estaremos ayudando a que no se queden con los primero que vean en internet, que busquen varias opciones y comparen, que puedan cuestionar y evaluar decisiones grupales valorando si son acertadas y adecuadas para ellos, también favoreceremos su personalidad, contribuiremos a su desarrollo cognitivo y a la reflexión de planteamientos diversos sobre temas de interés, etc.

 

¿CÓMO FAVORECEMOS EL PENSAMIENTO CRÍTICO?

Podemos favorecer el pensamiento crítico realizando acciones como estas:

  • Plantear preguntas y cuestiones diversas a temas. No dar la respuesta a todo, formular preguntas y dejarles que se expresen, que reflexiones, que indaguen sobre ello para llegar a dar todas las respuestas posibles.
  • Dejarles que se expresen y expliquen. Sí, en ocasiones se les corta y no se les deja comentar, hay que darles esa opción y dejarles su espacio y tiempo para que lo manifiesten.
  • Permitirles leer y buscar información diversa. Es importante que les dejemos leer, que indaguen y busquen información sobre aquellos temas que sean de su interés. Aquí es importante ser guías, ya que necesitarán en muchos momentos orientación para poder diferenciar la información que es fiable de la que no para informarse sobre aspectos diversos.
  • Tener abierta la puerta de la curiosidad. Esos por qué son maravillosos, a veces cansan a los adultos, pero para ellos son importantes para su desarrollo cognitivo, emocional y social. Hay que permitirles que quieran descubrir y conocer, que busquen en diferentes contextos para ampliar su información, para valorar y para generarse opiniones más claras al respecto.
  • Cuestionar estereotipos y prejuicios. Analizar con ellos estos y ver lo que tienen de cierto o no, cuáles son sus experiencias al respecto… En muchas ocasiones, estos limitan a la hora de dar opiniones o valorar determinados aspectos, por ello es importante analizar esos planteamientos erróneos en determinados momentos para llegar a una reflexión fiable. Con esto también ayudaremos en temas como el racismo, xenofobia, la intolerencia, homofobia… y todos los planteamientos que surgen al respecto.
  • Permitir llegar a consensos. En ocasiones todo es “porque yo lo digo”, sin dar opción a que los menores manifiesten sus ideas. Sin embargo, permitirles expresar sus ideas y planteamientos sobre lo que se vaya a realizar, es una forma de trabajar este tipo de pensamiento, ya que buscarán alternativas y razonarán los por qué. Incluso de cara al grupo o a otras personas, les hacemos ver que ellos también pueden y deben opinar, no dejarse llevar por lo que dictamine una persona (sobre todo en su grupo).

Así que, favorecer el pensamiento crítico en los menores, desde los hogares y en la escuela, será importante para su propio desarrollo personal, cognitivo, social y emocional. Este les permitirá reflexionar y pararse en determinados momentos a la hora actuar y tomar determinadas decisiones, serán más independientes y autónomos, y no solo esto, su personalidad se verá más desarrollada y fortalecida.

 

¿Os animáis a favorecer el pensamiento crítico en los menores?

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