Juegos de mesa

JUEGOS DE MESA Y DISCAPACIDAD. LA IMPORTANCIA DE ELEGIR

No todo vale…

 

Así de directo comienza hoy mi artículo en el blog. Es un artículo de reflexión personal y de análisis que lleva en mi cabeza hace un tiempo a raíz de un tuit en el que me mencionaron y en el que intervine.

 

El hilo del tuit en cuestión es este, desencadenado por la Fundación Ana Valdivia y en el que me mencionó Paloma (más conocida por Refuerzo Divertido). La fundación que os indico trabaja con personas con Parálisis cerebral y como decían en ese mensaje buscaban juegos de mesa para jugar con las personas que forman parte de la fundación en un proyecto de ocio.

 

Pues bien, por circunstancias personales convivo con la parálisis cerebral hace 31 años, mi hermano tiene parálisis cerebral con una gran afectación motora, pero cognitivamente sin daños. A esto le sumo que he sido monitora y coordinadora de ocio y tiempo libre en asociaciones de discapacitados (con niños y adolescentes) durante varios años.

 

Así que, como os podéis imaginar sabía un poquito de lo que hablaba en esos tuits y en lo que quiero contaros hoy.

 

A esto se han seguido añadiendo cosillas, como un artículo que escribió Melisa Tuya sobre El Monstruo de Colores en el periódico 20minutos y que al compartirlo en redes surgieron algunos comentarios interesantes como podéis leer aquí.

 

Y es que mi reflexión de hoy está encaminada en reflejar que…

 

Juegos de mesa, claro que sí, pero no todos los juegos valen, no todo vale.

 

Es muy importante tener siempre presente el colectivo y las personas que tenemos delante a la hora de realizar diferentes actividades (ya sean manualidades, juegos, dinámicas, psicomotricidad…) y esto cuando trabajas con personas que presentan discapacidad, se ve más porque te requieren unas adaptaciones y atenciones diversas según sus necesidades (ojo que no todos los grados de discapacidad son iguales).

 

Los juegos de mesa están cogiendo un peso muy importante en las aulas, en las familias, en espacios de ocio y tiempo libre (ludotecas) y en colectivos diversos (desde infancia hasta con personas mayores), en terapia psicopedagógica (como es mi caso), pero hay que tener en cuenta con quién vamos a jugar o a intervenir para poder seleccionar los juegos más acertados y con los que se disfrute.

 

Imaginaros una persona con una gran afectación motórica y que puede presentar espasmos y dificultad de control en sus brazos. No podrá mover sola las piezas, no podrá coger las cartas con sus manos, o desplazar una ficha, dependerá de alguien que lo haga por él o ella.

 

No pasa nada, podréis pensar. Y así es, pero la autoestima o valoración propia que esa persona haga durante el desarrollo del juego sí puede influir, ya que verá que es también dependiente para el desarrollo del mismo.

 

Por ello, es importante tener en cuenta qué juegos se pueden emplear, cómo se pueden adaptar y qué interés les genera, porque disfrutar y estar cómodos durante el desarrollo del mismo es importante.

 

Por ello, considero tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Características del colectivo con el que vayamos a jugar.

No es lo mismo trabajar con personas que presentan una dificultad motórica que cognitiva, ya que el punto de dependencia o independencia a la hora de jugar influye en la selección del juego.

 

Aquí es importante, y aconsejable hacer grupos en los que haya características similares para que vean que entre ellos encajan en el juego y no hay grandes diferencias.

 

Por ejemplo, podemos tener un grupo en el que haya dos personas con dificultad motórica superior y otras que no, pero presentan otro tipo de dificultad motórica inferior únicamente o cognitiva. Si jugamos a un juego básico como el Dobble no tendríamos igualdad de condiciones y la percepción de los jugadores sería muy diferente.

 

Sin embargo, si jugamos a un juego como puede ser El Laberinto Mágico, en el que lanzar el dado puede convertirse en hacerlo girar con un golpe de dedo, señalar sus movimientos con la cabeza o hablando y que otra persona sea la que mueva los peones no habría problema, ahí sí hay más equilibrio (y a este hemos jugado con mi hermano en familia y lo ha disfrutado, porque ha tenido autonomía en sus decisiones, aunque mueva otra persona su peón, pero son sus decisiones y acciones).

 

Por ello es importante conocer las características del colectivo, ya que no es igual tener grupos con personas que tengan parálisis cerebral, síndrome de down, trastorno del espectro autista, retraso cognitivo… Porque la selección de juegos debe ser acordes a ellos, e incluso con adaptaciones en algunas ocasiones para tener una mayor satisfacción.

  • Autoestima.

Disfrutar de juegos de mesa es maravilloso. Repito, DISFRUTAR. Que nos llenen, que nos hagan pasar un buen rato y en el que podamos implicarnos y pasarlo bien.

 

Si esto es así, la autoestima se verá reforzada, ya que hemos podido hacer cosas, tomar decisiones, ser independientes en momentos del juego. Y nos sentiremos bien. Todo esto es un aspecto clave, sobre todo en personas cuyo grado de dependencia a la hora de hacer cosas es alto.

  • Bienestar.

Sentirse cómodo con lo que se está haciendo. Si me veo muy limitado a la hora de actuar porque no puedo por mis características personales, no me voy a sentir bien.

 

Por ejemplo, si hay dificultad en el habla, juegos en los que haya que expresar e intercambiar información verbal continuamente no son los más adecuado, porque la limitación de esto, el que no te entiendan puede llegar a ser muy frustrante para las personas.

 

De ahí el seleccionar y el mostrar aquellos que pueden ofrecer satisfacción y bienestar personal y emocional.

  • Interacción social

Analizar muy bien qué exigencia de interacción nos ofrece el juego y qué características tiene el grupo, para que así haya un equilibrio entre ellos o se disponga de una persona que pueda apoyar externamente en determinados momentos.

 

¿Recordáis el ejemplo que os he contado de El laberinto mágico? Alguien puede ayudar en movimientos. Imaginaros juegos cooperativos en los que todos debemos intervenir, ahí es importante que pueda haber una comunicación o ayuda para la resolución de las actividades, e incluso para el desarrollo de movimientos.

 

Los juegos de mesa son ideales, nos permiten disfrutar de momentos maravillosos en familia o con amigos, y en contextos diversos. Pero…

 

Es importante cuando decidimos emplearlos con personas que presentan algún tipo de dificultad o discapacidad saber seleccionar muy bien, contar con apoyos o ayudas adecuadas para que el momento de interacción con el juego sea bonito y no desencadene sentimientos desagradables o frustraciones por no poder intervenir como gustaría.

 

Creo que los juegos de mesa pueden ser accesibles para todas las personas, pero también creo que para un disfrute mayor es importante seleccionar, e incluso adaptar los que generen interés, a las características de nuestro grupo.

 

Igual que tenemos juegos seleccionados por edades, acordes a las características y nivel de desarrollo. Es importante emplear juegos acordes a las características y necesidades de las personas (niños, adolescentes, adultos, mayores) con las que juguemos.

 

PD. Os dejo el enlace al post que escribió Paloma sobre su tarde de juegos en la Fundación Ana Valdivia.

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