Psicología

PASANDO ETAPAS… LOS CAMBIOS DE LA NIÑEZ A LA ADOLESCENCIA

Como padres y madres hay momentos en los que vemos como nuestros hijos e hijas crecen de manera rápida, donde nos encontramos con grandes cambios que nos deparan una nueva etapa y nuevas experiencias a vivir.

 

Sí, es lo que tienen ser padres y madres, que los hijos e hijas crecen deprisa (más de lo que nos gustaría en ocasiones) y tenemos que vivir y afrontar esos cambios.

 

Hoy os vengo a hablar de manera general (porque este tema da para un libro) sobre el desarrollo de la niñez a la adolescencia. Ese cambio de etapa que a los padres y madres, en un porcentaje significativo, les suele dar vértigo por diversos motivos (lo que escuchan, leen, ven en menores cercanos…)

 

Y ojo, una de las cosas que digo en las charlas que doy sobre este tema es que no hay que tener miedo desproporcionado ni dramatizar (porque a veces se va de las manos), hay que informarse, buscar ayuda si nos encontramos perdidos o desbordados e ir afrontando las situaciones. Anticipar cómo se va a vivir en la casa, dando por hecho conductas y conflictos, sin haber llegado el momento, hace que se genere una predisposición y unas actuaciones que pueden no corresponder con la realidad. Así que…

 

Es importante informarse, conocer estrategias y posibles pautas de actuación, ir atendiendo sobre determinados temas, etc, pero con mesura y precaución.

 

Todos los cambios de etapas del desarrollo nos deparan sorpresas diversas, en cada hogar se viven de manera diferente, cada menor, padre y madre es diferente, la gestión de las situaciones suele variar… Sin embargo, y me lo encuentro en las charlas y en el centro, los cambios en la niñez son más accesibles de gestionar, aunque en ocasiones se requiera de ayuda, mientras que la etapa de la pre-adolescencia y adolescencia suele generar situaciones más difíciles de afrontar y gestionar porque entran diferentes factores en juego.

 

El hecho de centrarme en esta etapa se debe a que los cambios son muy llamativos y significativos, pero por ello hay momentos en que como padres y madres cuesta cambiar el chip y ver al menor desde otra perspectiva de su desarrollo.

 

¿Qué cambios se dan en esta etapa?

  • Cambios a nivel físico

Son los más llamativos. Esa frase tan típica «ya parece un hombrecito» o «ya parece una mujercita». Tópicos que a la mayoría nos han dicho, pero el cuerpo comienza a manifestar unos cambios muy claros y diferentes entre los chicos y las chicas.

 

No solo eso, la vivencia de esos cambios también es diferente entre ellos y ellas. He de decir, que en ellas está muy marcado el estereotipo social, la preocupación por su cuerpo… Aspecto a tener en cuenta y que en ocasiones puede conllevar a determinadas dificultades por el autoconcepto generado.

 

También en esta etapa, y lo digo claramente en mis charlas, hay cambios en lo referente a la sexualidad (momento risitas y posturas tensas en algunos asistentes). Sí, sigue siendo tema tabú y que incomoda a muchas familias, pero está ahí y hay que gestionarlo. Y, ojo, no hay que comenzar a hablar de sexualidad o educación afectivo-sexual en la adolescencia, desde pequeños hay que ir trabajando en ella (si queréis conocer un poco más, os dejo este artículo que escribí referente al tema).

  • Cambios a nivel cognitivo

Estos son algunos de los cambios que a los padres y madres les cuesta asumir. Aquí entra en juego un nuevo punto en la comunicación con los hijos e hijas, y es que ellos están en un nuevo nivel madurativo cognitivo en el que reflexionan, analizar, tienen un pensamiento más crítico y manifiestan desacuerdos, mostrando posturas y razones.

 

Y sí, este paso a muchos padres y madres les cuesta digerirlo, porque ahora el menor espera un por qué y una explicación a un NO o a un SÍ, porque lo digo yo. Y ante esto, mi consejo es…

 

Dejar hablar a vuestros hijos e hijas, dejar que muestren su postura, su explicación, su razonamiento, y en función de ella exponéis lo vuestro. Así se sentirán escuchados, valorados y será más sencillo buscar puntos en común.

 

Así que, en esta etapa la comunicación y el diálogo son muy importantes, para que podáis tener una relación más fluida y os vean como un apoyo al que poder acudir en determinados momentos. De ahí, la importancia de escucharles sin cuestionarles, ni atacarles directamente.

  • Cambios a nivel emocional

Los padres y madres de adolescentes tienden a emplear en ocasiones la siguiente expresión: «es una bomba, en cualquier momento salta». Es cierto que a nivel emocional los adolescentes y pre-adolescentes viven las emociones de manera más intensa, las alteraciones biológicas propias de la etapa (unidas a otros aspectos) contribuyen en ocasiones a ello.

 

Os aconsejo que no infravaloréis lo que siente ante una situación determinada, aunque como adulto te parezca ridículo sentirse así. Ellos lo viven así, es la interpretación y experiencia que sienten por la consecuencia o repercusión que pueden tener (en ocasiones alejada de la realidad, pero ellos no lo perciben así).

 

De ahí la importancia de entender esos cambios, la importancia de la comunicación, de apoyar, hablar y dialogar con ellos para analizar lo que pueden estar viviendo.

 

Un aspecto en el que me gusta hacer hincapié es la importancia de la gestión emocional desde pequeños, para que a medida que crezcan tengan unas bases y estrategias sobre ello, así como la autoestima. Cómo se valoren y se vean, influirá en su estado emocional, en la forma de interpretar y analizar las situaciones, así como en las conductas que desarrollen.

  • Cambios a nivel social

Siento deciros esto papás y mamás, pero en esta etapa el grupo social, su grupo de iguales, coge un peso muy importante, por encima de la familia en muchas ocasiones. Esto se manifiesta claramente en las opiniones que expresan, en el valor que tiene para ellos lo que dice y hace el grupo, dándole más peso a lo que como padres y madres se les pueda mostrar.

 

Es normal, se sienten identificados con ellos, viven experiencias similares, comparten gustos, ocio, actividades, etc. Por lo que tienden a sentirse comprendidos.

 

Pero también voy a aclarar que hay menores que en esta etapa por sus características, madurez, gustos e intereses, se pueden sentir descolocados del grupo de iguales que tiene cerca, al no sentirse identificado o no conseguir encajar en lo que esas personas de su edad hacen. Y aquí es importante apoyar, buscar actividades u ocio de los gustos del menor para sentir que encaja con algunos grupos, y si se considera oportuno buscar ayuda profesional para orientarles en la gestión de situaciones y emocional.

  • Cambios a nivel académico.

El paso de primaria a secundaria suele ser el punto determinante para asumir ese paso de la niñez a la adolescencia. Ese cambio de etapa académica suele ser la puerta de acceso a la adolescencia.

 

Evidentemente este cambio es significativo por todo lo implica a nivel de centro (paso del colegio al instituto), por el cambio en las materias y en el contenido, nuevos compañeros, profesores (ahora uno por asignatura). Esto último suele ser una dificultad para muchos menores, ya que deben adaptarse a cada docente, conocer su metodología, forma de evaluación, etc.

 

Como podéis ver y como conclusión…

 

El cambio de etapa de la niñez a la adolescencia implica cambios significativos y relevantes, como padres y madres es importante conocerlos, estar informados de ellos y conocer estrategias para afrontarlos (pero si os parece de esto os hablo en el próximo artículo).

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Comentarios (4)

  1. Pilar Martínez Maternidad continuum

    02 Abr 2019 - 7:12 am

    ¡Me ha encantado!!
    yo sobretodo diría que hay que estar tranquilos, que parece que la adolescencia nos asusta mucho a los padres y luego no es para tanto jaja

    • María Jesús Campos Osa

      02 Abr 2019 - 7:28 am

      Muchísimas gracias Pilar!

      Es cierto, tranquilidad es uno de los aspectos a tener en cuenta, ir afrontando las situaciones, informarse y buscar ayuda si en algún momento nos vemos desbordados.

      Un abrazo!

  2. Victor Pérez Rodríguez

    02 Abr 2019 - 3:22 pm

    El cambio de niñez a adolescencia es de gran importancia en nuestros hijos ya que puede provocar grandes cambios en su futura personalidad y por ello debemos actuar de forma correcta cómo padres, ya que vamos a ser unos grandes influyentes en ellos. Pienso que como padres, debemos de dejar a nuestro hijos que sean autónomos pero siempre tener un control pasivo sobre ellos, para tenerlos controlados en todo momento y conforme avancen en edad, ir disminuyendo este control sobre ellos hasta dejarles ser autónomos al completo

    • María Jesús Campos Osa

      03 Abr 2019 - 10:24 am

      Buenas Víctor,

      Antes de nada, gracias por tu comentario. Es fantástico.

      Como bien dices, los padres y madres debemos ir dejando a nuestros hijos e hijas ser cada vez más autónomos e independientes, pero no hacerlo de golpe, desde pequeños hay que ir trabajando eso y en la adolescencia ir dando esa autonomía en los nuevos retos y situaciones a las que se enfrenten y nos enfrentemos como padres y madres.

      Es una etapa que da vértigo en muchas ocasiones por diversos motivos, pero es importante estar, dialogar, apoyar, guiar y no atacar o anticipar cosas y conductas porque sean adolescentes sin que haya llegado el momento o se hayan desarrollado, porque a veces no se dan y se genera más tensión.

      Un saludo y gracias por comentar!