Psicología

Respetando caminos y decisiones…

La pasada semana en el perfil de Madresfera  nos encontramos con un tuit maravilloso. Un texto de los que dan «collejita» y llevan a reflexionar en ese camino de la educación de las hijas e hijos, la toma de decisiones, orientación…

 

A raíz del tuit surgieron comentarios muy interesantes. Lo cierto es que ese mensaje analizado tiene mucho jugo que exprimir, sobre el que se puede analizar y reflexionar.

 

«La he apuntado a inglés desde los tres años porque no quiero que la pase como a mí, que me da vergüenza y no sé expresarme bien. Y me da pena que mis padres no me apuntaran a mí de pequeña».

– «Quiero que estudie Medicina, yo no pude. La sangre la da un poco de cosilla, pero eso se supera. Quiero que ella sea médica».

– «El tenis se le da muy bien. Por eso le hemos apuntado».

– «Creemos que tiene mucho potencial para ser un gran guitarrista. Así que va a música desde pequeño».

– «Yo no tuve la oportunidad de viajar al extranjero, así que su padre y yo hemos decidido que este verano vaya a un intercambio a Dublín».

 

Seguro que expresiones como estas las habéis escuchado, las podéis haber dicho en algún momento, e incluso las habéis vivido en vuestras propias carnes. Quizá alguno de vosotros hayáis estudiado algo que os dijeron vuestras familias o estáis trabajando en el negocio familiar tras una formación guiada para ello.

 

Si os pregunto, ¿era lo que queríais?, ¿era lo que os gustaba?, ¿tuvisteis toma de decisión en ello? Ante esto, las respuestas pueden ser «sí», «depende», «no», «la situación familiar lo requería»… Pero seguro, que todos estaréis de acuerdo en que quizá un poquito de voz en esas decisiones os hubieran gustado.

 

Y ojo, que los padres y madres puedan asesorar. Y eso no está mal. Es importante poder ayudar y orientar a nuestros pequeños, siempre queremos lo mejor para ellos. Esto no lo pongo en duda.

 

Pero siempre tiene que haber un paso intermedio entre lo que planteamos y ofrecemos, como padres y madres (dentro de las posibilidades de cada familia)y lo que se hace. Y ese paso es…

 

Cariño, ¿a ti qué te gustaría hacer?

 

Creo que este paso intermedio es muy importante. Porque en muchas ocasiones lo saltamos y terminamos apuntando, «imponiendo» o conduciendo a nuestras hijas e hijos por caminos que no son totalmente de su agrado.

 

Y una cosa voy a dejar clara para que no haya dudas. Aquí no hablo de dejar a nuestros hijos elegir si estudia o no la ESO, es una enseñanza obligatoria y por tanto debemos buscar y ofrecer recursos, herramientas y estrategias para que consigan sacarla. Y sí, sé que hay casos complicados, los veo en mi trabajo muy a menudo.

 

Hablo de elegir qué estudios o camino académico y profesional atrae, qué actividades diversas desarrollar (desde pequeños hasta que son más mayores), hablo de decisiones en torno a posibles salidas de viajes e intercambios… 

 

Por ejemplo, veo casos en mi trabajo de adolescentes que quieren estudiar. Y lo tienen muy claro, pero el qué es lo que genera incertidumbre. Algunas veces, cuando pregunto qué quieres estudiar, su respuesta es por ejemplo: «Derecho, porque mi padre quiere que siga en el despacho que abrió mi abuelo». Y les pregunto si eso es lo que realmente quieren, a lo que a veces me responden: «No, pero es lo que les hace ilusión y así seguir con la empresa familiar».

 

Proyectar en los hijos e hijas nuestros deseos, gustos, frustraciones por no haber hecho lo deseado, y que lo desarrollen ellos, no es una buena decisión.

 

¿Por qué?

  • Porque cada persona tiene unas capacidades y habilidades.
  • Porque cada persona tiene unas necesidades.
  • Porque cada persona tiene sus gustos.
  • Porque cada persona se marca sus objetivos.
  • Porque cada persona tiene sus ilusiones y sueños.
  • Porque cada persona debe tomar sus propias decisiones
  • Porque cada persona busca y tiene un camino que debe seguir.

Y sí, se debe dar la opción a los hijos e hijas de poder elegir (la importancia de la toma de decisiones). Que ellos puedan probar y descubrir aquello que les interesa. No se debe imponer lo que como padres y madres se cree que es lo mejor o lo que se quiere para ellos.

 

Es muy significativo el tuit cuando habla de «proyecto de ciencias». Creo que es una metáfora fantástica para tratar este tema. Se tiende a buscar la manera, recursos y herramientas para guiar y especializar a los hijos e hijas en aquello que se quiere, que interesa como padres y madres.

 

Pero… Por qué hay padres y madres que se dejan llevar por esos deseos…

  • Porque son sus sueños.

Repito, son sus sueños, no los de los hijos e hijas. Quizá no lo pudiste hacer y quieres que eso se plasme y se refleje a través de tus pequeños.

  • Porque consideran que es lo correcto y adecuado para sus hijos.

En ocasiones, me encuentro con familias que quieren que sus hijos estudien una carrera. «Porque tiene que ser alguien y tener estudios». Y hay muchos jóvenes que no quieren ir a la universidad, prefieren formarse en un oficio o en un ámbito concreto a través de la formación profesional u otros cursos, porque esto es lo que les motiva.

  • Porque ven en sus hijos capacidades y habilidades para ese desempeño.

Hay ocasiones en las que se desea tanto algo, que al final se atribuyen características a los menores en las que las que se les ve totalmente reflejados y capacitados. Y se actúa y se refuerza para seguir desarrollando esa capacidad y alcanzar ese objetivo.

  • Porque se entra en el círculo de la competitividad.

Querer que los hijos e hijas sean los mejores, que destaquen sobre otros, que lleguen a lo máximo… A veces esas comparaciones, esas metas a las que se quiere llegar hace que se guíe a los menores en ese camino.

  • Porque se quiere lo mejor para ellos.

Evidentemente, como padres y madres deseamos lo mejor para nuestros hijos. Esto nadie lo pone en duda. Pero es importante analizar eso que se quiere para ellos y lo que ellos quieren, porque a veces hay desniveles importantes. Así que…

 

Querer lo mejor para ellos es también respetar algunas de sus decisiones.

 

Habrá ocasiones en las que los hijos e hijas compartan gustos e intereses con los padres y madres. Les genere mucha curiosidad el trabajo desarrollado por los padres y quieran seguirlo. Les motive seguir con ese área del que le han estado hablando sus padres…

 

Y sí, pueden estudiar aquello que a ti te hubiera gustado, porque a él o a ella le gusta, pero si no es así… No forcéis.

 

Y os pregunto… ¿Qué pensáis que sucede si se fuerza, se guía demasiado o se obliga a seguir caminos que son nuestros deseos pero no los de nuestros hijos e hijas? La respuesta va encaminada hacia consecuencias en su desarrollo, aprendizaje, autoestima, autonomía…

 

Pero si os parece de estas consecuencias os hablo en el próximo artículo más detenidamente.

 

SÍGUEME

  • Twitter de Maria Jesús Campos Osa
  • Facebook de Maria Jesús Campos Facebook
  • Instagram de Maria Jesús Campos Facebook

Comentarios (2)

  1. Dacil

    20 May 2019 - 9:20 am

    Bravo! Buenísimo el post. Es verdad que muchas veces proyectamos nuestras frustraciones en ellos. Son nuestros conejillos de indias, los pobres… y muchas veces se predtan sólo por conseguir nuestra aprobación. Recuerdo cuan mi padre intentaba inculcarnos su amor a la economía con lasgas disertaciones sobre los impuestos de sucesión y similares. Mi hermano y yo aguantábamos estoicamente sólo por verle tan feliz, pero mi hermana no podía con estas clases improvisadas. Siempre se llevaron como el perro y el gato. Sería por eso?

    • María Jesús Campos Osa

      21 May 2019 - 7:37 am

      Muchísimas gracias Dácil!

      A veces proyectamos en ellos, tampoco hay que verlos como conejillos de indias. Lo que sucede es que queremos lo mejor para ellos, que no comentan algunos errores, que no se arrepientan en un futuro de que no les apuntamos a… Podemos ofrecer, aportar, pero también hay que preguntar qué les interesa, e incluso buscar alternativas atendiendo a sus gustos e ir con ideas encaminadas a estos.

      Muchas gracias por compartir tus experiencias y vivencias familiares.

      Un abrazo!

Deja un comentario a Dacil