Psicología

Escuchando a los adolescentes

El artículo de hoy es una reflexión acerca de la experiencia que estoy viviendo estos últimos días con un grupo de adolescentes.

 

Los que seguís este blog, ya sabéis por algunos artículos que trabajo con adolescentes, tanto en terapia individual como en talleres grupales. Esa intervención me permite…

 

Conocer más de un colectivo que tiende a estar etiquetado, ante el que hay mitos y prejuicios acerca de sus comportamientos, estados emocionales, cambios, etc.

 

Sin embargo, lo he dicho en más de una ocasión, los adolescentes necesitan que se les escuche, pero teniendo en cuenta algunos aspectos. Como por ejemplo:

  • No ser cuestionados continuamente.
  • Evitar las etiquetas y prejuicios en esas conversaciones.
  • Respetar sus «problemas». No infravalorarlos, ni menospreciarlos.
  • Escuchar algunas de sus propuestas y decisiones.

Si trabajamos sobre esto, será más fácil que ante determinadas situaciones, dudas o necesidades los adolescentes se acerquen al adulto en busca de ayuda, orientación o un abrazo para sentirse reconfortado.

 

Os recomiendo visitar la categoría de adolescentes del blog de Eli Soler, en el que encontraréis recursos y contenido muy interesante sobre los adolescentes.

 

A qué viene todo esto, os estaréis preguntando.

 

Pues bien, estos días estoy impartiendo un taller de estudios con un grupo de adolescentes, que tienen que preparar algunos exámenes, (por eso de junio-septiembre) y han visto que se siente escuchados por un adulto, pero también está sucediendo entre sus compañeros.

 

Me explico, a veces surgen dudas, otras expresan como se sienten, la valoración y percepción que tienen acerca de lo que va a suceder en los próximos días, e incluso preguntan sobre temas que les resultan interesantes.

 

Y sabéis una cosa… Hablamos de lo que les preocupa, les escucho, desde el primer día. Tienen esos minutos para expresarse, para contar, para preguntar y para sentirse escuchados.

 

Y esto ha permitido que el taller sea un punto de encuentro en el que, además de trabajar contenidos y estrategias de aprendizaje, se atienden a otros aspectos del desarrollo de los menores que es igual o más importante (emociones, autoconcepto y autoestima).

 

Entre ellos se motivan porque ven como van los compañeros, se resuelven dudas, me piden que les deje explicar a algún compañero… Y os aseguro que yo encantada, porque sé que lo saben y entre ellos se entenderán por el vocabulario y porque emplearán expresiones similares que utilizan en su día a día.

 

¿Qué ha ido sucediendo a lo largo de los días?

 

Se han observado cambios en ellos y en la dinámica del taller. Todo ello en varios aspectos:

  • Actitud más positiva. 

Estudiar en estos momentos no es divertido, ir por la tarde cuando ya hace calor no ayuda. Sin embargo, he observado como sus comportamientos y desarrollo de actividades es más dinámico.

  • Confianza

Si se les escucha, sin sentirse cuestionados, dejando que se expresen y orientando de manera respetuosa, es más fácil conseguir que confíen en los adultos.

 

Y así es, ellos llegan, cuentan, preguntan y en ocasiones piden ayuda para resolver determinados «problemas» o «dudas» que no son a nivel académico, pero que requiere de alguna respuesta.

  • Participación.

Proponen acciones y tareas a desarrollar. Al sentirse escuchados es más sencillo que tomen iniciativas.

 

Os voy a contar lo que sucedió uno de los día.

 

«Ha dado la casualidad que todos deben presentarse a Lengua y Literatura. Ellos saben que empleo juegos de mesa, además de verlos en el centro. Pues bien, se pusieron de acuerdo para proponerme que uno de los días repasaran todos juntos lengua con un juego que les preparara tipo «trivial» o «sí/no». Y me encantó la idea, porque sé que será un repaso, para ellos un juego de contenidos que conocen, pero en el que la sesión tomará un punto diferente».

  • Sentirse aceptados

Qué importante es esto y qué poco se tiene en cuenta en muchos momentos. A las personas nos gusta sentirnos aceptados en el grupo, con quien estamos, para sentirnos bien y no desplazados o en soledad.

 

Para los adolescentes la aceptación es importante y entre sus iguales más. Así, si ellos tienen un punto donde compartir, se manejan esos encuentros, creando un clima de respeto entre todos, esa aceptación se verá más reforzada.

  • Conversar sobre temas diversos.

Me escuchas, te pregunto. Y te pregunto sobre dudas que tengo o sobre temas que con otras personas no soy capaz o no me siento cómodo.

 

Sobre esto, en algún momento del taller hemos hablado de temas diversos como discapacidad, el acoso escolar o las redes sociales, por cosas que han visto o les ha sucedido. Tratando de dar su visión, pero también escuchando lo que, yo como adulta, les planteaba, que a su vez podían ser más cuestiones a las que responder.

 

Como veis, podemos encontrar momentos o situaciones con adolescentes, ya sea individual o en grupo, en los que poder conversar con ellos sobre temas diversos, desde el respeto y la escucha activa. 

 

Como conclusión…

 

Si un adolescente se siente escuchado cuando lo necesita, será más sencillo que escuche cuando se converse con él.

 

 

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