Juegos de mesa

Aplicando juegos para reforzar contenidos

Me encanta hacer adaptaciones y aplicaciones de juegos de mesa según mis objetivos y necesidades. En esta ocasión, los elegidos han sido Isla Calavera y Numerama, de la editorial Mercurio, para atender a necesidades específicas de una niña.

 

Ambos juegos son un claro ejemplo de cómo se puede reforzar contenido específico de una materia académica, en concreto matemáticas. No solo empleando el juego tal y como es, sino con adaptaciones para trabajar contenidos más concretos.

 

Isla Calavera, de Haim Shafir, es un juego que gusta y mucho. Es un juego de dados, en el que como piratas trataremos de conseguir un gran tesoro.

 

El tesoro tendrá forma de puntos, a través de la suma de las puntuaciones obtenidas en la tirada de dados. El azar hace su aparición, la estrategia y riesgo al lanzar más veces corren a cargo de cada uno de los jugadores. «Riesgo» hay, ya que las calaveras hacen su aparición y nos podemos quedar con cero puntos en ese turno. Os recomiendo ver este vídeo explicativo del juego.

 

Por otro lado, Numerama de Yoshihisa Itsubaki, un juego en el que el azar de sacar números de una bolsa determinará nuestra serie y puntuación. Me explico, se sacan 20 números del 1 al 30 que se tratan de colocar en orden ascendente en la ficha de jugador. Cuanto más larga sea la serie de números colocados, mayor serán las puntuaciones. Os recomiendo leer este artículo en Bebe a mordor, en el que Ruth Cerdán lo explica fenomenal.

 

¿Qué hice con los dos juegos?

 

Una combinación con ellos para conseguir números diversos y trabajar las posiciones y valor de cada cifra. ¿Recordáis eso de unidad, decena, centena, unidad de millar…?

 

Mi objetivo era trabajar con este contenido e incidir sobre las dificultades de una niña a la hora de asimilarlo, puesto que le resultaba complicado entender.

 

Para el desarrollo de la sesión seguí estos pasos:

 

1º Analicé y valoré las dificultades de la menor en esos aspectos concretos, así como otras dificultades que presenta. Con ello podía entender el por qué de ello y así desarrollar la intervención lo más personalizada posible.

 

2º Seleccioné recursos dinámicos, como los juegos de mesa. Sin embargo, también sabía de la importancia del apoyo visual que ella necesita y la resulta de gran ayuda.

 

3º Elaboré una ficha (que es la que podéis ver en la imagen de este artículo). En ella aparecían ambos juegos mencionados y más aspectos a trabajar.

 

En la ficha recogí aquellos contenidos que a la niña la resultaban complicados de comprender. Esos contenidos eran las aproximaciones y números romanos.

 

La ficha sería el apoyo con el que contaríamos. Jugaríamos y trabajaríamos los contenidos, obteniendo números con las tiradas de los juegos.

 

¿Qué proceso seguí durante el desarrollo del uso de los juegos en la sesión?

 

Como ya he dicho previamente, Isla Calavera y Numerama son dos juegos ideales para trabajar contenidos matemáticos. Sin embargo, empleándolos y dándoles una vuelta se puede sacar mucho jugo.

 

Cada una teníamos nuestro turno, comenzando con Isla Calavera siguiendo el reglamento del juego. A partir de él, realizábamos las mismas acciones las dos.

 

1º Se jugaba un turno de Isla Calavera, tal y como es. Con él se obtenía una puntuación y se anotaba en la ficha.

 

2º Se sacaba un número de Numerama. En este caso no lo usábamos con la finalidad del juego tal cual. Mi objetivo era sacar un número al azar.

 

3º Se decidía si el número de Numerama se sumaba, restaba, multiplicaba o dividía al de la puntuación de Isla Calavera.

 

4º Se realizaban las aproximaciones correspondientes al número final obtenido. Teniendo para ello la ficha y el apoyo visual de rectas y otros materiales.

 

5º Escribíamos el número en número romano.

 

Evidentemente, a medida que trabajábamos con los números el vocabulario estaba siempre presente. Aspecto importante para los pequeños, que a veces les cuesta la identificación de los millares o millones, por ejemplo.

 

Durante el desarrollo de la sesión, del juego y acciones planteadas iba interviniendo en aspectos clave de la dificultad. Os recuerdo que mi objetivo era actuar sobre una dificultad en la comprensión de un contenido específico. Pero también incidía sobre otros aspectos de interés para la menor.

 

Como se puede ver en la imagen de cabecera, es una ficha en la que se trabajaban contenidos propios de aula, pero empleando un recurso diferente.

 

Con estos recursos conseguía captar su atención, el interés, el reto de ver las puntuaciones de ambas y la motivación venía dada por el mero hecho de jugar.

 

Pero hubo un aspecto que a ella la encantó, y es que yo también realizaba las tareas de la ficha. No era una ficha solo para ella, era para las dos, ayudándonos y viendo cómo desarrollar los planteamientos de la misma.

 

Como se ha podido ver, es un recurso muy sencillo de llevar a cabo en un aula o en una intervención psicopedagógica (como ha sido mi caso), ya que a partir de un juego y una puntuación se pueden trabajar contenidos diversos.

 

En este caso, los contenidos eran matemáticos, pero también conseguí incidir en otros. Por ejemplo, sobre la atención, motivación, toma de decisiones en un nivel básico y la confianza de la menor en el desarrollo de las tareas.

 

La confianza es clave a la hora de actuar, ya que influye también en la autoestima de las personas. A veces, a través de recursos más dinámicos conseguimos que los niños y niñas se relajen y el tratamiento sobre los contenidos sea más satisfactorio.

 

Los juegos de mesa son un recurso fantástico para disfrutar. No obstante, se pueden emplear, adaptar o aplicar en diferentes contextos. Pero es importante valorar las necesidades que tenemos delante y sobre qué se quiere intervenir.

 

 

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