Psicología

Beneficios de apoyos visuales en el aprendizaje

En el aprendizaje los apoyos visuales son recursos destacados que aportan beneficios. Por ello, este artículo surge por lo que veo diariamente en mi trabajo y a raíz de algunos planteamientos surgidos en este tuit.

 

Generalmente, cuando se habla de apoyos visuales se atiende a apoyos para menores TEA o con dificultades para halar o entender. Sin embargo, en este artículo os voy a mostrar recursos y apoyos visuales que favorecen el aprendizaje de los menores. Por ello, hay recursos y apoyos para menores de diferentes edades, independientemente de si tienen o no dificultades de aprendizaje.

 

¿Qué son los apoyos visuales?

 

Los apoyos visuales son imágenes, dibujos, frases, ilustraciones, fotografías, láminas, esquemas o diagramas facilitan la presentación y comprensión de contenidos diversos.

 

Estos apoyos son recursos que se pueden elaborar y presentar de diversa manera. Es decir, se pueden emplear diferentes materiales, estructuras diversas, tamaños dispares, etc.

 

El objetivo que estos apoyos tienen es:

 

Facilitar la comprensión por parte de los menores de un contenido determinado. Para ellos se sirven de ellos para el trabajo de esos contenidos.

 

Por ejemplo, un menor debe trabajar las aproximaciones en matemáticas. Elaborar rectas numéricas de decenas, centenas y millares en folio y plastificarlo se convierte en un apoyo. Este apoyo será importante para el menor a la hora de estudiar.

 

¿Qué beneficios tienen los apoyos visuales?

 

Los apoyos visuales son recursos que presentan una serie de beneficios para el desarrollo de los menores y para su aprendizaje. Aunque hay que destacar que aunque se diseñan para el aprendizaje, reportan otros aspectos positivos en otras áreas del menor.

 

Entre esos beneficios podemos destacar los siguientes:

  • Facilitan el acceso a contenidos.

Es un manera de tener acceso rápido a contenidos complejos o de difícil comprensión. El hecho de tener resumido, en dibujo o con una frase y ejemplo, el contenido facilita ese aprendizaje.

  • Favorecen la atención.

El hecho de ser recursos sencillos, claros y sin exceso de información contribuyen a la atención. Así, permiten que el menor ponga el foco de atención en lo concreto sin distraerse con otros elementos o contenidos.

  • Aportan seguridad.

Poder contar con el apoyo, ya sea una tarjeta, una lámina o dibujo, al que recurrir cuando se tiene que realizar una tarea, ayuda. Y ayuda al menor aportándole seguridad a la hora de hacer la tarea. Esto es así porque sabe que lo hace siguiendo una base.

 

He de decir, que cuando un menor emplea el apoyo llega un momento en que no lo usa. Es decir, tiene a su lado el recurso, pero no lo mira ni emplea. Sin embargo, saber que está ahí ese apoyo le tranquiliza.

  • Son personalizados y adaptados.

Este tipo de recursos se pueden elaborar de manera personalizada a las características y gustos de los menores. Teniendo esto en cuenta, os aseguro, que se tiene un gran paso dado.

 

Imaginaos a una menor a la que la encantan las manualidades. Elaborar con ella una serie de tarjetas con cartulinas, colores diversos, recortables y dibujos, la motivará en su elaboración y uso. Un ejemplo de ello es la foto que encabeza este artículo.

  • Atienen a necesidades específicas.

Este es un punto muy importante. Las necesidades específicas de los menores deben ser atendidas y para ello se pueden emplear recursos y herramientas lo más personalizados y adaptados posibles. Con ello se satisfacen esas necesidades y por consiguiente  se contribuye a su aprendizaje y rendimiento.

  • Facilitan su autonomía.

Ver como un menor emplea un «tarjetero de contenidos», una ficha plastificada en la que escribir-borrar o un dibujo, para realizar tareas, es maravilloso. Y lo es porque es autónomo, no requiere ayuda. Mientras se haga una primera fase de preparación y explicación de uso conjunta, llega el momento en que lo empleará por sí solo.

  • Ayudan a su autoestima

«Si soy capaz de realizar algo solo y emplear un recurso de manera autónoma, me siento bien». Esto es un punto a tener en cuenta con los menores. La autoestima es un aspecto que no se puede dejar de lado en el aprendizaje. Así, buscar recursos que faciliten la adquisición de contenidos ayudará a que se sientan bien consigo mismos.

  • Estarán motivados.

Es más motivador estudiar con recursos dinámicos, atractivos, claros y sencillos. Esto es así porque el dinamismo al que conducen y el hecho de facilitar la comprensión de contenidos ayuda en la motivación.

 

Como se puede ver, elaborar recursos que sean un apoyo visual para los menores durante el estudio es muy beneficioso.

 

¿Qué tipo de recursos se pueden emplear?

 

Los recursos a emplear pueden ser muy variados y diversos, así como de materiales distintos. Siempre es importante tener en cuenta las características y gustos de los menores, para así conseguir captar su atención y motivación.

 

Algunos de esos recursos y apoyos pueden ser:

  • Fichas plastificadas. En ellas se pueden elaborar líneas, esquemas o dibujos sobre las que pintar o escribir, y poder borrar sin problema. Estas son útiles a la hora de trabajar unidades de medida, masa, capacidad o tiempo, las horas, rectas numéricas, etc.
  • Tarjeteros de contenidos. Tarjetas pequeñas que podemos agrupar de manera bonita con lazo o encuadernadas. En ellas aparecen contenidos sencillos, frases claras y directas. Por ejemplo las reglas de acentuación, normas ortográficas, concepto y definiciones, signos mayor, menor o igual.
  • Dibujos. Muchos menores trabajar mejor con un dibujo a partir del cual elaboran el discurso. Por ejemplo, huesos, músculos, partes de la planta, estructura de la tierra, sistemas del organismo, etc. Lo ven en dibujo, con las partes y a partir de ahí pueden explicar los procesos.
  • Esquemas. Estos son una herramienta de estudio potente y sencilla. Disponer de manera clara, sencilla, con palabras o frases cortas el contenido de un tema es recomendable. Con ello, los menores procesan mejor los contenidos y no se ven abrumados con largas parrafadas de los libros.

Estos son algunos tipos de recursos generales que se pueden emplear. Mi consejo para realizarlos es el siguiente…

 

Es fundamental analizar y valorar qué apoyo puede encajar mejor en según qué contenido a trabajar.

 

Como se ha podido ver previamente, los contenidos que pueden recoger esos apoyos son diversos. Desde contenidos académicos de diferentes materias, hasta autoinstrucciones, pautas para autocontrol, pasos para favorecer la comprensión lectora o resolución de problemas, etc.

 

¿Qué características deben cumplir esos apoyos?

 

Las características más destacadas que deben cumplir son las siguientes:

 

  1. De fácil acceso.
  2. Vistosos y atractivos.
  3. Sencillos de entender.
  4. Sin exceso de información.
  5. Con elementos o palabras destacadas.
  6. Adaptados a las necesidades.

 

Hasta aquí por qué es importante emplear apoyos visuales, así como algunos ejemplos de ellos, para favorecer el aprendizaje de los menores. Evidentemente, estos se pueden desarrollar en los hogares, en terapias e intervenciones psicopedagógicas y en las aulas escolares.

 

Como conclusión a este artículo…

 

Os aconsejo emplear este tipo de recursos y herramientas para favorecer el aprendizaje de los menores.

 

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