Psicología

INTERVENCIÓN CON HERMANAS Y HERMANOS

La intervención con hermanas y hermanos es muy gratificante y enriquecedora. Además, permite trabajar muchos aspectos de la relación, así como de la dinámica familiar.

 

Confieso que cuando tengo alguna sesión de intervención con hermanas y hermanos disfruto mucho. Y es que durante la misma se pueden desarrollar dinámicas y actividades muy diversas. Pero también permite conocer características, perfiles, tipo de relaciones, liderazgo, autoestima, estado emocional, habilidades y comunicación.

 

Este tipo de sesiones, como todas, tienen una finalidad y objetivo muy claro. Sin embargo, debemos tener muy claro el foco de atención y qué vamos a hacer porque se desarrollan con dos o más personas. Y es que las demandas y características de cada menor son diferentes. Por lo tanto, todo esto debe encajar muy bien en la dinámica y actividades propuestas.

 

La intervención con hermanas y hermanos puede partir desde varios puntos y como consecuencia a varias demandas planteadas.

  • Puede ser la demanda inicial de la familia. Con ella buscan mejorar la relación entre menores y, como consecuencia, la relación familiar.
  • En otras ocasiones, el planteamiento de intervención conjunta entre menores puede ser propuesta por la profesional. Esto se debe a que se interviene con un menor, pero hay alguna dificultad, demanda o problemas con el hermano o hermana y se decide programar esa sesión conjunta (que a veces pueden ser más sesiones).
  • En intervención familiar se decide llevar a cabo una intervención con los hijos e hijas de manera conjunta, sin las figuras adultas. De esta manera se observa cómo es la relación entre menores, cómo puede influir en las dinámicas familiares, y de ahí replantear nuevas propuestas a nivel familiar.

Independientemente de donde surja la propuesta de intervención con menores, hay que tener en cuenta varios aspectos:

  • Predisposición de cada menor a esa intervención. Esto es fundamental para que se puedan trabajar objetivos, desarrollar las dinámicas y realmente haya un aprendizaje y enriquecimiento.
  • Establecer unas normas o puntos de acuerdo durante la sesión. Hay que hacer ver a cada menor que es un lugar seguro, de confianza y cómodo. Esto sobre todo cuando las relaciones están muy dañadas, teniendo una la relación de conflicto constante o bien ausencia de comunicación.
  • Presentarte como profesional, moderadora y eje que va a ir delimitando y regulando cuando la situación se pueda descontrolar. De ahí dar tanto peso al lugar seguro.
  • Prestar atención a las señales emocionales iniciales y durante la intervención conjunta. Y es que estas señales pueden ser muy aclaratorias sobre cómo se están sintiendo, la relación existente, así como la autoestima de cada menor.
  • Favorecer la comunicación y trabajar las habilidades sociales desde la puesta en marcha in situ. Reorientar, ayudar y regular aquellas conductas que se consideren oportunas y dar herramientas para ello.

Como he indicado al inicio, el objetivo de la intervención con hermanas y hermanos puede ser muy diferente en cada caso y situación familiar. Sin embargo, este tipo de intervención nos ayuda a trabajar e incidir en varios aspectos:

  • Relación entre menores. Cómo se relacionan, qué posición tiene cada menor en esa relación, el liderazgo de una u otra persona, etc. En función de cómo sea esa relación, podemos establecer dinámicas y actividades que ayuden a incidir en la demanda planteada y situación observada.
  • Tipo de comunicación mantenida. Por ejemplo, cómo se llaman entre ellas, apodos, bromas, mensajes agresivos, tono de voz, temas de conversación, comunicación fluida, rígida o nula, etc.
  • Habilidades sociales mostradas y empleadas. Hay menores que tienen muchas dificultades en sus habilidades sociales, y esto se refleja en la relación con sus hermanos. Así que, habrá que buscar herramientas que ayuden en esas habilidades y que por tanto ayuden en la relación y situación familiar.
  • Estado emocional de cada menor. Cuando la relación familiar o entre hermanas/os no es buena, la sensación de malestar aparece en muchos casos. Y podemos encontrarnos con emociones desagradables como la tristeza, pena, miedo a lo que sucederá y a no tener una persona cercana con la que contar, frustración, desesperanza, etc. Por lo tanto, es importante conocer cómo se sienten y cómo viven esas situaciones emocionalmente para poder orientar y ayudar.
  • La autoestima es un punto importante a tener en cuenta, sobre todo cuando hay uno de los hermanos destaca en algunos ámbitos o temas, y el otro menor se compara o se siente inferior.

Esto es algo que me encuentro en algunos menores con los que intervengo de manera individual, manifestándolo a través de mensajes como «mi hermana es mejor que yo patinando», «él sabe más cosas que yo y saca mejores notas», «le felicitan más que a mí», etc.

 

Así que la autoestima es uno de los puntos a trabajar y, en muchas ocasiones, es el motivo de establecer una intervención conjunta. 

 

En las intervenciones entre hermanas y hermanos se pueden llevar a cabo dinámicas y actividades muy diversas. Todo ello respetando la edad de cada menor, características, necesidades y objetivos planteados. Uno de los recursos que se pueden emplear en esas dinámicas y sesiones de intervención son los juegos de mesa.

 

Ya comenté en el artículo Juegos para la intervención familiar los beneficios de usar este recurso. Y es que, cuando intervengo con hermanos y hermanas, los juegos de mesa son una herramienta de gran ayuda. Pero, sobre los juegos de mesa que empleo en este tipo de intervenciones escribiré otro artículo.

 

Recordad que si la situación familiar o la relación entre hermanas y hermanos es complicada, es importante buscar ayuda profesional.

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