Técnicas de estudio

CONSEJOS PARA HACER EL HORARIO

Hacer un horario de estudio… Si hay una cosa en la que suelo ser un poquito «pesada» con los menores y las familias, en lo que respecta al estudio es… ¡¡EL HORARIO!!

 

Sí, lo reconozco, soy una clara defensora de tener un horario de estudio. Y es que si nos ponemos a analizar situaciones y contextos… Disponemos de un horario escolar (con sus tiempos distribuidos por asignaturas, recreo, comedor…), horario de extraescolares, horario de trabajo, horarios para rutinas en el hogar, de aseo personal…

 

Si nos fijamos, los horarios nos ayudan y mucho.

 

Eso sí, no todo es rígido y estático, hay que ser flexibles en determinados momentos. No sucede nada cuando surgen imprevistos y hay que cambiar.

 

En ocasiones, me preguntan por qué le doy tanta importancia al horario en el estudio. Como respuesta muestro algunas explicaciones basadas en los siguientes aspectos:

  • Ayuda a organizar tiempos en el día.
  • Favorece la autonomía de los estudiantes.
  • Permite anticipar acontecimientos.
  • Contribuye a la atención durante el estudio.
  • Da seguridad acerca de qué hacer.
  • Facilita la gestión familiar diaria.

Si sabemos que la hora de ir a baile es a las cinco y media, nos organizamos para llegar. Si el cole empieza a las nueve, nos levantamos con tiempo para entrar a la hora. Si hay que ducharse antes de la cena, se trata de estar en casa a una hora prudente. Y como esto mucho más.

 

Sin embargo, al horario de estudio no se le da en ocasiones el peso real que debe tener. Dejándolo vagar libremente por las tardes o fines de semana según se dan los casos. Y esto, no ayuda en el aprendizaje, rendimiento ni adquisición de un hábito de estudio para las diferentes etapas académicas.

 

Como se ha visto, el horario repercute en diferentes aspectos del desarrollo personal y familiar del menor. Así que, vamos a darle el valor que tiene y vamos a darle un posición privilegiada.

 

¿Os suenan estas frases y situaciones?

 

– «Tenemos toda la tarde libre, no hay que salir, así que puedes estudiar mucho». Y el tiempo pasa, no hay un límite temporal que ayude para la distribución. Y cuando se está acabando la tarde la sensación es de no haber hecho nada.

 

– «Métete en tu habitación una hora a estudiar». Una hora, así sin más. Y de esa hora en muchas ocasiones se aprovechan diez minutos.

 

Ejemplos como estos hay muchos, y cuando se los expongo a familias y menores, todos sonríen asintiendo porque se ven muy identificados.

 

No es estar toda la tarde encerrados, cuatro horas para estudiar. Con dos puede ser suficiente, pero bien distribuidas y organizadas. Para ello se pueden tener en cuenta estos aspectos.

 

QUÉ HORARIOS FIJOS TENEMOS

 

Aquí entran en juego el horario escolar y horario de extraescolares. Son dos limitaciones temporales que se deben tener en cuenta y marcar en un horario.

 

Con respecto a las extraescolares, por favor, no sobrecarguéis a los menores. Si queréis conocer motivos os dejo este artículo que escribí hace tiempo y este videoconsejo.

 

DE QUÉ TIEMPO DISPONEMOS

 

Es importante contar con otras actividades que los menores puedan y deben desarrollar. Aquí hablo de tiempo libre (hay que intentarlo y con una buena distribución se puede), tiempo de aseo personal o rutinas domésticas.

 

QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENE EL MENOR

 

Analizar este punto es clave. No es lo mismo un niño de ocho años que un adolescente de trece. No es lo mismo un menor que presenta un déficit de atención que uno que tiene facilidad de retener contenidos.

 

Por ello, es fundamental conocer las necesidades y características de los menores, para poder marcar bien los tiempos de estudio (que van a continuación).

 

TIEMPO DE ESTUDIO Y DESCANSO

 

¡Qué importante son los descansos! Y qué poco valor tienen a veces. No es que esté negativa, pero lo cierto es que hay aspectos del aprendizaje a los que no se les da el valor que les corresponde.

 

Con respecto esta parte, es importante intercalar tiempos de estudio, breves, con objetivos de trabajo claros y realistas, con tiempos de descanso. Para ayudar en la distribución de tiempos de estudio os aconsejo la técnica pomodoro.

 

SEÑALAR TIEMPOS NO CONTENIDOS

 

Es importante que durante el tiempo de estudio se decida qué estudiar, qué punto, qué contenido concreto. Pero… En el horario semanal os aconsejo marcar los tiempos de estudio, no los contenidos o materias.

 

Esto se debe a que cada día las exigencias por deberes, exámenes, trabajos o dificultad de las materias, hará que varíen. Por ello, en el horario se debe reflejar tiempo de estudio, no la asignatura.

 

Y es que esto es un error en muchas ocasiones, porque se repite el horario de mañana en la tarde. Y hay que saber establecer prioridades (de las que os hablaré en otro artículo) y analizar en qué centrar la atención cada día.

 

Hasta aquí este artículo, en el que os aconsejo establecer un horario de estudio, por qué y cómo. Creo que todo lo que engloban las técnicas de estudio es un aspecto fundamental a trabajar con los menores y con las familias.

 

Mi psicoconsejo es que os sentéis con vuestros hijos y establezcáis un horario realista, visible y adaptado a sus necesidades.

 

Y en caso de encontrarse perdidos, no ser capaces de organizarlo o no ver cómo adaptarlo a un menor, buscad ayuda profesional que guíe en la elaboración, además de que puedan ofreceros pautas y recursos.

SÍGUEME

  • Twitter de Maria Jesús Campos Osa
  • Facebook de Maria Jesús Campos Facebook
  • Instagram de Maria Jesús Campos Facebook
  • Canal de Youtube de Maria Jesús Campos Osa

Un comentario

  1. Fenomatch

    21 Feb 2020 - 12:40 pm

    En el cole de mis hijas tienen tutores personales y una de las cosas que trabajan especialmente es esto, porque es imprescindible que aprendan a organizarse. A mí me parece un básico.

Deja un comentario