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EL BINGO DE PALABRAS

El bingo de palabras es un recurso útil y adecuado para las aulas e intervención psicopedagógica. Además, un aspecto fundamental de esta adaptación del clásico bingo, es su gradualidad. Es decir…

 

Se puede delimitar su nivel de dificultad según las edades, características de los menores y nivel académico.

 

Esos diferentes niveles, o grados se dificultad, se pueden presentar de la siguiente manera:

  • Bingo de letras.
  • Bingo de sílabas.
  • Bingo de palabras.
  • Bingo de palabras e imágenes.

Si nos fijamos, la estructura presentada va acorde al nivel de aprendizaje de los menores. Y sobre todo, de ese aprendizaje del proceso lectoescritor. Partiendo de la conciencia fonológica de las letras y que poco a poco se va intensificando con sílabas y palabras.

 

Y es que, con el bingo vamos a percibir de manera auditiva y visual determinados estímulos (letras, sílabas o palabras), que se tendrán que reconocer en un «cartón». Esa percepción y reconocimiento llevará a saber si está o no. Por lo que es un juego con el que trabajamos procesos importantes del aprendizaje.

 

Comparto este recurso por varios motivos:

  • Sencillo de emplear en aula.
  • Uso para grupo grande o pequeño, así como intervención individual.
  • Fácil de explicar.
  • Posibilidad de adaptaciones según necesidades y contenidos trabajados.
  • Vinculado con contenidos académicos.
  • Contribuye al aprendizaje y refuerzo de procesos cognitivos importantes.

Como se puede ver, a partir de un recurso sencillo podemos trabajar y reforzar aspectos importantes. Sobre todo, aspectos significativos del proceso lectoescritor.

 

Si nos fijamos, permite un acercamiento agradable, divertido y adaptado a la lectoescritura. Proceso que a su vez requiere de otros procesos cognitivos y aprendizajes por parte de la persona.

 

He de confesar que este material me funciona muy bien con peques de infantil y de primero de primaria. Y también, con menores que presentan dificultades de aprendizaje. Porque puedo seleccionar el tipo de bingo que sea más acorde a las características y necesidades.

 

Por ejemplo, con niñas y niños más pequeños jugar al bingo de las letras es fantástico. Trabajamos la conciencia fonológica, el reconocimiento de letras, e incluso las comenzamos a vincular con el inicio de palabras. Aquí se está llevando un aprendizaje a través del juego.

 

A medida que van introduciéndose nuevos contenidos, pasamos al bingo de las sílabas. Si nos fijamos esto coincide con ese inicio lector silábico. De nuevo trabajamos esa identificación y reconocimiento, pero aquí ya entra en juego leer la sílaba. Con respecto a este tipo de «cartones» de bingo, mi recomendación es que aparezcan las sílabas trabajadas. Esto parece evidente, pero es mejor que tengáis varios tipos de cartones o plantillas con sílabas, e ir incorporando nuevas sílabas según se trabajen.

 

El objetivo es el mismo, reforzar el proceso lector adaptándose a las necesidades y aprendizajes previos.

 

Por último, estará el completo, el bingo con palabras. Igual que en el anterior, se pueden tener cartones más o menos complejos, según el vocabulario trabajado, ortografía, etc. En función del nivel del alumnado o menor con el que se intervenga, se puede introducir al final del tercer curso de infantil o en primero de primaria.

 

En el bingo de palabras es importante tener en cuenta la soltura de los menores en la lectura. Es decir, nos podemos encontrar con menores que aún no tengan buen ritmo lector y se frustren en el juego. De ahí, la importancia de tener en cuenta el aprendizaje previo para seleccionar un material u otro.

 

El más complejo será el bingo de palabras e imágenes. En este caso, se presenta la imagen y cada menor debe reconocer si la palabra de la imagen está en su cartón. Aquí el procesamiento es más complejo, porque no se tiene la referencia visual de la palabra escrita.

 

Este último punto es muy significativo. Os explico por qué. Muchos niños y niñas «fotografían» la palabra y su labor es identificarla entre otras, es decir retienen la palabra y la buscan. En ocasiones, ni la han leído. Esto es algo que se ve en menores que comienzan con el proceso lector, retienen la palabra escrita y la asocian a la pronunciación o significado. Evidentemente siguen trabajando la lectura, pero es uno de sus mecanismos de aprendizaje.

 

Como podéis ver, un juego al que todos hemos jugado alguna vez con números, e incluso en las aulas se emplea, podemos adaptarlo al ámbito lingüístico. Y lo más importante…

 

Podemos elaborarlo y aplicarlo teniendo en cuenta los aprendizajes y necesidades de menores.

 

Si quieres nuevos materiales y recursos para trabajar el proceso lectoescritor de tu alumnado o menores de intervención, os animo a elaborar un bingo. Pero recuerda, elabora bingo de letras, sílabas y palabras.

 

Para elaborar un bingo de estas características necesitas cartulina, impresora para sacar los cartones (o los puedes escribir a mano) y te recomiendo una plastificadora. Así no se estropearán y los podrás emplear sin problema durante mucho tiempo.

 

Si quieres tener algunos recursos más para llevar al aula, te dejo otro cásico ¿Jugamos al STOP?

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