Educación

VERANO… DEBERES SÍ, DEBERES NO.

Verano… Deberes sí, deberes no. El gran dilema de cada año, en el que no hay una opinión unánime ni por profesionales de la educación ni por familias.

 

Este tema nos acompaña cada verano cuando finaliza el curso escolar (yo misma he escrito algunos artículos). Este curso escolar ha sido muy diferente a lo esperado, demandando exigencias distintas a alumnado, familias y docentes. Sí, todos nos hemos puesto al día en plataformas online, los niños y niñas manejando sus mails, enviando tareas, clases virtuales, etc. Y esto ha supuesto un gran desgaste y cansancio a todos. 

 

Durante las últimas semanas las niñas, niños y adolescentes con los que trabajo y mantengo contacto, me repetían lo mismo: «Estoy cansada/o, quiero que se acabe el curso y desconectar de todo». Pero no solo ellos, muchos padres y madres así me lo manifestaban. Así que, para muchos hablar de deberes en verano les sale sarpullido y huyen de ello.

 

Y es normal. La presión escolar, las preocupaciones familiares, la carga emocional que se ha tenido en muchos hogares, pasa factura. Y no olvidemos que el virus sigue ahí y que muchas familias siguen viviendo consecuencias sanitarias, laborales y económicas, entre otras, del mismo.

 

Hablar de deberes en verano, quizá y solo quizá, y es opinión personal, no sea lo mejor, pero con esto no quiero decir que en verano no se haga nada. Sin embargo, soy de las que creo que el verano nos permite seguir aprendiendo y reforzando capacidades y destrezas básicas que son la base para los aprendizajes.

 

Cambiemos la idea deberes en verano sí o no, por seguir aprendiendo en verano sí o no. 

 

Al final, cuando se habla de deberes lo que se tiende a ver, en un alto porcentaje, son tareas repetitivas de contenidos trabajados durante el curso, con una estética y estructura similar. Y esto, siento decirlo, los menores lo rechazan o lo terminan haciendo obligados. Os puedo asegurar que cuando he trabajado con algún menor en verano y la recomendación escolar, que había recibido, era un cuaderno de vacaciones de la editorial del curso, me decía: «No quiero hacerlo porque es lo mismo que en el cole. Estoy de vacaciones, no quiero hacer eso que haré otra vez en septiembre».

 

Así que, qué podemos hacer…. Dar a los menores la opción de seguir aprendiendo y reforzando aspectos básicos, que serán pilares para sus aprendizajes. Y esos básicos me refiero a comprensión lectora, cálculo mental, razonamiento, expresión oral y escrita.

 

Cuatro ejes alrededor de los cuales se trabajan muchas más funciones y destrezas, pero que son apoyos para el aprendizaje y desarrollo de los menores.

 

Alrededor de esos ejes se pueden plantear actividades muy diversas, del día a día, retadoras, lúdicas, motivadoras y alejadas de la visión escolar. Actividades que consigan enganchar a los menores y no supongan un conflicto (como sucede en muchos hogares) cada día.

 

Algunas recomendaciones que os puedo aportar:

  • Favoreced la lectura. Es importante que permitáis que el niño, la niña o adolescente, elija, descubra o encuentre una lectura que le guste. Para ello, visitar librerías o bibliotecas con ellos es aconsejable, ya que podrán ver las opciones que hay.

Y recordad, los cómic son también lecturas, los libros tipo diario de personajes concretos (por ejemplo, El diario de Greg) son también lecturas… No limitéis ni juzguéis lo que les gusta leer.

  • Juegos de mesa. Los juegos nos hacen pasar un rato divertido en familia, con amigos o en modo solitario. Nos permiten reforzar habilidades y capacidades durante el desarrollo del juego, e incluso trabajar contenidos como el cálculo mental, ortografía, vocabulario, expresión oral y escrita (los Story Cubes son un claro ejemplo de ello, entre muchos otros juegos).

Mi consejo es que el juego lo saquéis para disfrutar, no se lo presentéis diciendo «vamos a trabajar sumas y restas y así repasamos…». Con respecto a esto, os dejo un par de artículos que escribí el verano pasado sobre juegos para el verano y reforzar diferentes áreas, el área lingüística y la matemática.

  • Fomentad la comunicación y expresión. La expresión oral, el diálogo, son muy importantes para el desarrollo del vocabulario, escucha activa, fluidez verbal… Por ello, encontrar momentos en los que contar sobre qué va un libro, su videojuego, qué ha sucedido en el último capítulo de su serie favorita, es de gran ayuda.

Y si os fijáis, se trabaja la parte de comprensión, que tan importante y necesaria es para el aprendizaje.

  • Buscad retos. Las actividades y juegos que son retadores, y por supuesto adecuados a las características y nivel de desarrollo del menor, son un recurso fantástico. Juegos de razonamiento, de lógica, como por ejemplo los sudokus, crucigramas, sopas de letras, búsqueda de diferencias o juegos de mesa como Mindo, Kameleo, Chocolate Fix, etc.

Todos estos son una herramienta con la que disfrutar, retarse a uno mismo, controlar la frustración, y seguir aprendiendo porque se ponen en marcha estructuras mentales que favorecen y ayudan a otros aprendizajes.

 

Como se puede ver, podemos emplear recursos sencillos, actividades de «andar por casa», herramientas de fácil acceso para trabajar este verano. Sin embargo, os propondré en próximos artículos algunas actividades y recursos para reforzar diferentes contenidos y capacidades, alejándonos de la idea «deberes en verano» que a todos nos viene a la cabeza. Y si queréis algunas recomendaciones os dejo esta infografía de Psicoeducamos.

 

Para despedir este artículo, solo me queda decir una cosa…

 

El verano está para seguir aprendiendo, pero con recursos y actividades nuevas y diferentes.

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