Técnicas de estudio

ESTABLECER PRIORIDADES EN EL ESTUDIO

Establecer prioridades en el estudio es un punto a tener en cuenta por las estudiantes. Cada estudiante debe valorar a nivel académico cómo es su rendimiento en cada materia, cuáles son sus objetivos, qué puede conseguir, etc.

 

Y todo esto debe ser analizado desde el prisma de la realidad.

 

Esta última frase, creo que debe acompañar a cada estudiante. Ser realistas de su situación y conocedores de lo que se puede o no hacer. Porque no existen los milagros y a nivel académico hay que ser responsable de las propias acciones.

 

Nos encontramos en el último tramo del curso escolar. Para los estudiantes de secundaria y bachillerato son semanas intensas con exámenes parciales, trimestrales y recuperaciones. Esto genera, en ocasiones, estrés y ansiedad ante los exámenes, que repercute en el rendimiento y estado personal. Por lo tanto, es algo a tener muy presente.

 

Uno de los problemas que me encuentro con estudiantes, es la dificultad que tienen para priorizar en su estudio. Es decir, conocer la situación en la que se encuentran académicamente y establecer prioridades en cuanto a asignaturas y tiempos. Sobre todo, esto sucede cuando hay asignaturas suspensas en diferentes trimestres y el rendimiento no es el esperado.

 

Aquí nos podemos encontrar con varios tipos de estudiantes. Por un lado, los que tiran la toalla y dan todo por perdido. Por otro lado, los que quieren sacar todo de una vez. Por otro, los que dicen que aprueban unas materias, pero no otras… Y con todos hay que analizar y ver su situación real.

 

Hay estudiantes que intentan abarcar todas las asignaturas de una vez, tratando de aprobar todas en el trimestre. Así quieren evitar las recuperaciones (algo normal). Sin embargo, cuando hay suspensos algún o algunos trimestres y los parciales no van bien, hay que replantear la situación. Y aquí entra el prisma de la realidad.

 

En estas situaciones, me siento con cada estudiante y analizamos la situación global, no la del trimestre presente y final. Hay que analizar de dónde se parte y qué puede hacer. 

 

Y para ello, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Asignaturas suspensas durante el curso. Esas asignaturas suspensas en trimestres previos y no se han recuperado.
  • Situación de los exámenes parciales (del trimestre en cuestión).
  • Asignaturas de evaluación continua.
  • Percepción del estudiante ante la asignatura. Es decir, si le resulta más o menos complicada.
  • Volumen de contenidos.
  • Posibilidades de recuperación.

Ante todo esto, con cada estudiante que oriento e intervengo, establecemos una lista con las materias que vamos colocando en diferentes partes según su estado. Analizamos cómo está la situación con esa asignatura y cómo ve sus posibilidades de aprobar o subir nota (que esto también es muy importante para algunas personas estudiantes). En función de ello, colocamos la asignatura en:

  • Asignatura para aprobar en el trimestre y olvidarse de ella. En este caso porque van aprobados los trimestres anteriores y va bien.
  • Asignatura para recuperación trimestral, porque va suspensa y con dificultad para el final o global.
  • Asignatura para recuperación extraordinaria. Todo el curso suspenso, mucho contenido y dificultad.

Ante esta estructura, mi objetivo es ofrecer a cada menor su situación real. Además, de esto la finalidad es focalizar sus esfuerzos en materias específicas, yendo de poco en poco, pero teniendo la percepción de posibilidad y de sacar adelante el curso.

 

Ahora bien, y esto es algo que dejo siempre claro…

 

Que una asignatura no entre en el primer tramo de prioridades, no significa que se abandone y se tire la toalla. Se trabajará sobre ella con deberes, trabajos, interés en el aula, porque esto ayudará en el estudio posterior. Y no solo eso, también influye en la percepción del profesorado.

 

Por lo tanto, establecer prioridades en el estudio es fundamental para cada estudiante. Poner el foco de atención en materias específicas, conociendo de dónde se viene y las posibilidades, es básico para esta etapa final del curso escolar.

 

Siempre digo lo mismo, SÉ REALISTA. A veces querer abarcar todo no ayuda, genera estrés, no se centra la atención en cada asignatura, muchos contenidos «van con pinzas» y el resultado no es el deseado. Y esto lleva a frustración y malestar.

 

Por ello, conocer la situación es clave. Pero no solo la persona estudiante debe conocer esa realidad. La madre y el padre también, ese listado de prioridades debe ser compartido y conocido, explicando cada uno de los planteamientos. Así todas las personas remarán en la misma dirección.

 

Ahora bien, una vez hecho ese listado de prioridades es momento de establecer una planificación y organización del estudio acorde a las características y necesidades.

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