Adolescencia Educación emocional

ADOLESCENTES Y EMOCIONES

Adolescentes y emociones es un tema muy amplio y que preocupa. Preocupa a familias y profesionales de diferentes ámbitos que trabajan con menores. Y es que la educación emocional va cogiendo mucho peso e importancia. Además, de darle el valor que tiene en el desarrollo de las personas.

 

Con respecto a las personas adolescentes hay algunos mitos en torno a sus comportamientos, estados emocionales, etc. Evidentemente, la adolescencia es una etapa de desarrollo y de cambios muy significativos. Cambios no solo físicos, también cognitivos, personalidad, autoconocimiento, sociales, etc.

 

Y todos esos cambios se deben conocer y respetar, pero también acompañar.

 

Esta parte de acompañamiento es donde se observan ciertas carencias, dificultades o necesidades por parte de familias y profesionales. Algo, que es normal, porque es aprender a convivir con una persona o grupo de personas que están en pleno proceso de cambio y con unas necesidades propias.

 

Sin embargo, en muchas ocasiones, se escuchan «interrogatorios» de padres y madres a su adolescente. Interrogatorio enfocado a cómo estás, qué te pasa, dónde vas, por qué, con quién… Y esto en vez de generar ese acompañamiento, provoca rechazo.

 

ACOMPAÑAR NO ES INTERROGAR, ACOMPAÑAR ES ESTAR.

 

ESTAR supone comportamientos, por parte de padres y madres, más activos o pasivos. Por ejemplo, estar sentada a su lado escuchando lo que la preocupa o escuchando lo que ha provocado la discusión con su mejor amiga. Sin cuestionar, sin infravalorar y quitar peso a lo que siente. Y sé que esta parte le resulta complicada a las familias. Porque las personas adultas lo vemos todo desde otra perspectiva, por nuestras experiencias, pero las personas adolescentes la viven desde su perspectiva y propias vivencias en esa etapa.

 

Sé que no es fácil afrontar, en determinados momentos, la combinación adolescentes y emociones. Porque hay situaciones complicadas, porque hay enfrentamientos, conflictos, rechazo de ayuda en algunos momentos, etc. Pero hay que estar, porque gracias a estar presente se consigue que se acerquen, a su ritmo, sintiendo que se respeta lo que siente y no se cuestiona o infravalora lo que sucede.

 

Por mi trabajo, intervengo con adolescentes, y me cuentan sus vivencias, malestar, preocupaciones, porque saben que les escucho y no les cuestiono. Les podré orientar, consultar algunas cosas que no me queden claras, así como saber cómo actuarán o qué decisiones tomarán. Pero respetaré que emocionalmente se encuentren así. Al plantear la cuestión si han hablado con su padre o su madre, la respuesta en un alto porcentaje es «NO». Y además, me dicen que no quieren contarlo porque «les dicen que son tonterías» o «que se centre en estudiar y se deje de movidas con los amigos y amigas», «no es para tanto», «que lo vive con mucha intensidad» …

 

Así que, volvemos a una parte importante…

 

Saber estar, acompañar, no cuestionar y respetar su estado emocional.

 

Por otro lado, estar y acompañar no es sencillo (lo sé), requiere, en ocasiones, tener ciertas estrategias y recursos que nos puedan guiar y apoyar. En primer lugar, estrategias que nos ayuden a favorecer la comunicación, pero también esa validación emocional. Saber cómo actuar y qué decir según la situación.

 

Para mí, la primera estrategias es la ESCUCHA ACTIVA. Esta es fundamental. Además de crear espacios en los que compartir todas las personas. No solo las adolescentes (recordad que hay que evitar los interrogatorios), papá y mamá también. Porque todas las personas tenemos experiencias, momentos y pasamos por diferentes estados emocionales a lo largo del día.

 

Además, hay ocasiones en las que podemos emplear recursos diversos que nos ayuden a conocer y entender a las personas adolescentes y emociones que están sintiendo. Entre esos recursos se pueden emplear materiales diversos, siempre adaptados a la edad, características, si es individual o grupal (como sucede en un aula), etc.

 

Como sabéis, me gusta emplear en las intervenciones con menores juegos de mesa. Y con adolescentes me funcionan muy bien, porque se rompe la visión que tienen de una sesión o de un taller. De manera que se ven partícipes, que pueden tomar decisiones, decir y expresar, pero desde una dinámica más relajada y fluida.

 

Para finalizar esta reflexión, recordad que

 

Es importante ESTAR y ACOMPAÑAR. Pero también es necesario contar con ideas, recursos y estrategias que ayuden en ese proceso.

 

Para ello, os aconsejo, por ejemplo, leer libros específicos del tema, sencillos y prácticos, entre ellos «Convivir con un adolescente es fácil«, de Eli Soler. Así como, asistir a charlas o talleres que pueden guiar y orientar en el tema. No obstante, si creéis que necesitáis orientación y apoyo, os aconsejo que busquéis ayuda profesional.

 

Si os interesa conocer más sobre adolescentes y emociones, en mi próxima formación online, dirigida a familias y profesionales, trataré este tema y ofreceré estrategias, recursos y juegos diversos para orientar y guiar en la expresión y gestión emocional con personas adolescentes.

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Comentarios (2)

  1. Edith Vilchis Gutiérrez

    20 Ago 2022 - 2:34 pm

    Buen día, como bien mencionas, las relaciones entre padres e hijos siempre es complicada dado que no tenemos una «Guía para ser padre», sin embargo actualmente contamos con personas como usted que nos brinda apoyo con herramientas para lograr una comunicación efectiva.
    Estar y acompañar, son habilidades que debemos desarrollar como padres al igual que como docentes, ya que formamos parte de su vida durante un lapso de tiempo, escucharlos, guiarlos y mantener una comunicación constante con los padres de familia ayudará al fortalecimiento de las cualidades de los jóvenes.
    Gracias por su apoyo

    • María Jesús Campos Osa

      22 Ago 2022 - 8:30 am

      Buenas, Edith.
      Muchísimas gracias por tus palabras y por tu comentario. Como señalas, estar, acompañar y mantener comunicación constante es fundamental en esta, y en todas, las etapas del desarrollo.
      Un saludo.

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